In Memoriam

viernes, 05 de octubre de 2007

Por xicu41 @ 0:22





Nachtjagdgeschwader 1. ( NJG 1.)





En la noche del 30 al 31 de marzo de 1944, el personal de vuelo de la principal unidad de caza nocturna de la Luftwaffe, la Nachtjagdgeschwader 1 (NJG 1, o 1ª Ala de Caza Nocturna), libró una de las más sangrientas y, para la unidad, más afortunadas batallas aéreas de la II Guerra Mundial. En un combate sobre gran parte de Alemania Occidental contra lo más selecto del Mando de Bombardeo de la RAF enviado contra Nuremberg, centro espiritual del Reich de Hitler, su unidad contribuyó a la destrucción de unos 100 aviones británicos.

Una de las primeras acciones estuvo protagonizada por un Bf-110 del Tercer Grupo de la NJG 1 (III/NJG 1) y un Lancaster del 467º Escuadrón. El cabo primero Erich Handke, radarista del Bf-110, recordaba más tarde las excelentes condiciones y la facilidad con que se logró ese derribo en la que iba a ser una venturosa noche de primavera:
"Habíamos despegado desde Laon y nos habían comunicado que los bombarderos estaban a unos cinco minutos. Todavía no había conectado el SN-2 [radar de interceptación] cuando el artillero me indicó: “Ahí lo tenemos, el primero de ellos”. Comenzamos a virar y vimos otro muy cerca, unos 200 m por encima. Encendí el SN-2, pero en el viraje habíamos perdido altura y se nos había esfumado el contacto.
Cuando el SN-2 se calentó, descubrí tres objetivos a un tiempo. Di indicaciones de dirigirnos hacia el más próximo y Drewes [el piloto] lo localizó a unos 600 m. El tiempo era maravilloso —cielo limpio, media luna, pocas nubes y ni rastro de niebla— simplemente ideal.
Era un Lancaster volando tranquilamente y, tras habernos situado confortablemente unos 50 m por debajo de él, Drewes abrió fuego con los cañones oblicuos e incendió un ala del bombardero. Seguimos al Lancaster durante cinco minutos hasta que se estrelló en mitad de una explosión tremenda."


El letal juego del gato y el ratón entre alemanes y británicos había comenzado poco antes de las 23,00 horas del día 30, cuando el primer escalón de las defensas alemanas alertó sobre un posible ataque. En la estación de radar de Texel habían comenzado a aparecer contactos en las pantallas que indicaban que una gran formación de bombarderos volaba sobre el mar del Norte y podía amenazar Hamburgo y Berlín. Más tarde, esa misma estación detectó signos de que una segunda formación de bombarderos se reunía en el área de East Anglia.



Los Fw-190 complementaron la defensa nocturna a partir de 1.943




Cuando dispusieron de más datos, los alemanes determinaron los rumbos de las dos formaciones que, de mantenerlos, iban a cruzar la costa con una distancia de 480 km entre ellas.
En su puesto de mando en Deelen, Países Bajos, el comandante de la 3. División de Caza de la Luftwaffe, el general de brigada Walter Grabmann, de 39 años y veterano de la Guerra Civil española, estaba convencido de que la formación que se acercaba a su área operacional y que iba a sobrevolar la costa belga por Knokke era la principal y que la detectada sobre el mar del Norte constituía un objetivo de diversión.
Inmediatamente, Grabmann radió el mensaje Fasan (Faisán, que advertía sobre la posibilidad de una incursión) a sus unidades de caza nocturna y les ordenó que se concentrasen en la radiobaliza denominada «Ida», al sur de Colonia.
Desde los aeródromos de Venlo y Saint-Trond, los pilotos de los I/NJG 1 y IV/NJG 1 despegaron en sus cazas Bf-110 y He-219. Otras unidades, incluidos los otros dos grupos de la NJG 1, con base en Saint-Dizier y Laon, recibieron la orden de concentrarse en la baliza «Otto», unos pocos kilómetros al noreste de Colonia.
Cuando la fuerza de guía y los aviones señalizadores del Mando de Bombardeo alcanzaron las fronteras de Alemania poco después de la medianoche, unos 200 cazas nocturnos de la Luftwaffe orbitaban sobre las dos radiobalizas, dispuestos a lanzarse sobre los Lancaster y Halifax de la RAF.

Mientras los cazas esperaban nuevas órdenes, los controladores de tierra alemanes ordenaban la información que estaban recibiendo. En sus «Teatros de Batalla», centros de coordinación de cada una de las cinco divisiones de caza de la Luftwaffe en el norte de Europa, los controladores determinaban el rumbo y los efectivos de los incursores, así como sus posibles objetivos.
Con los datos de los radares Freya de detección lejana y los Wtirzburg, que suministraban datos más precisos sobre la dirección de las fuerzas enemigas, los radaristas pudieron identificar con cierta exactitud la incursión principal de la RAF. Consistía en unos 770 bombarderos y ocupaba una superficie total de 110 km. Estructurados en cinco oleadas, esos aviones iban precedidos por 97 de guía, señalización y contramedidas electrónicas. Cada una de las oleadas contenía una media de interferencia ABC y 78 Lancaster y 46 Halifax de bombardeo.
A las 23,22 horas, los primeros elementos de la formación principal sobrevolaron la costa belga en dirección a su primer punto de cambio de rumbo, al noroeste de Charleroi. Para sorpresa de los británicos, la oposición era mínima: una antiaérea ligera que no alcanzaba su techo de vuelo de 5.800 m. Sin embargo Nuremberg estaba todavía a 670 km de distancia, es decir, a 101 minutos de vuelo. La formación entró en Alemania por el sur de la ciudad de Aachen.



Wolfgang Schnaufer, 121 derribos acreditados



La RAF pretendía pasar por una zona menos defendida conocida como la “brecha de Colonia”, pero la Luftwaffe, consciente de esa debilidad, había emplazado en el área las radiobalizas «Otto» e «Ida».
Los cazas de la NJG 1 recibían los datos de los controladores en tierra de Deelen. Casi de forma increíble, la formación de la RAF se dirigía directamente hacia ellos: mientras que en la mayoría de las ocasiones debía perseguir a los británicos, esta vez éstos se les servían en bandeja.
En efecto, todas las ventajas posibles eran para la Luftwaffe: sus cazas nocturnos esperaban en grandes números, con carburante para dos horas y una noche espléndida. Momentos más tarde, los grupos de cazas Bf-110 y He-219 se lanzaron en pos de los 712 bombarderos que acababan de sobrevolar el Rhin.

La batalla que siguió fue un ejemplo perfecto de la táctica «Zahme Sau», un sistema de los controladores de tierra alemanes para guiar a sus cazas contra las formaciones enemigas. En cada «Teatro de Batalla», los especialistas procesaban la información suministrada por los radares, los puestos de escucha, los aviones de reconocimiento y los propios cazas ya en acción. Una vez tratados, los datos eran proyectados en un amplio panel de cristal y los especialistas mantenían un contacto continuo con los cazas en el aire, cuyos pilotos usaban la información para establecer sus rumbos de interceptación desde las radiobalizas de espera.
Al llegar junto a la formación enemiga, los cazas identificaban su objetivo, bien mediante su propio radar de corto alcance, bien visualmente si las condiciones lo permitían. Esos cazas estaban armados con cañones y ametralladoras de tiro frontal o con el sistema conocido como Schráge Musik (música de jazz o música inclinada). Ambos tipos requerían que los tripulantes maniobrasen sus aviones hasta situarse en posición favorable cerca del objetivo. La forma de ataque más usual era la denominada «von unten hinten» (desde debajo y detrás). Con ella, el caza podía realizar una larga aproximación radárica por la popa del bombardero y, cuando llegaba al alcance visual, por debajo del sector de tiro del artillero caudal del enemigo, atacar a corta distancia. Sin embargo, si el caza era detectado o su piloto no tenía suficiente experiencia, este ataque no podía realizarse y se efectuaba uno de fortuna.
La Schráge Musik fue desarrollada a raíz de que los pilotos descubriesen que se podía volar con plena seguridad bajo un Lancaster o un Halifax sin que sus tripulantes viesen la amenaza. La Luftwaffe probó la instalación de dos cañones de 20 mm en el dorso de un Bf 110, que disparaban casi verticalmente hacia arriba y algo hacia adelante. Los pilotos se entrenaron en volar debajo de los bombarderos, apuntar a través de un visor situado en la cubierta de la cabina y abrir fuego.



Heltmut Lent, 102 derribos. caido en octubre de 1.944



Aunque los ataques Schrage Musik eran los más temidos por el personal de la RAF y suponían un derribo casi seguro, la mayoría de los bombarderos destruidos esa noche lo fueron por el sistema "von unten hinten", más convencional, Dos eran las razones de ello: en primer lugar, que la técnica Schráge Musik era todavía bastante reciente y, en segundo, que las fuerzas de caza nocturna tenían para Hitler una importancia marginal y, en consecuencia, no había fondos suficientes para la instalación generalizada de los cañones oblicuos. En esos momentos, menos del 40 por ciento de los cazas nocturnos de la Luftwaffe estaban equipados con ellos.
Así, los ataques por la popa fueron mayoría. El teniente Fritz Lau, piloto de un Bf-110 del II/NJG 1, narraba así uno de esos ataques contra un Halifax del 158º Escuadrón de la R.A.F.
‘”Intentaba situarme en posición de tiro, pero apenas lo lograba, el objetivo se salía del visor y así sostuve un tira y afloja que duró algunos minutos. Mi intención era llegar a unos 50 m de él y disparar. Sin embargo, gradualmente comprendí que se me escaparía a menos que hiciese algo rápidamente. Decidí atacar a la próxima oportunidad, aunque no fuese la más adecuada.
Llegó el momento cuando el bombardero, situado un poco por arriba, inició un suave viraje a estribor. Estaba a unos 100 o 150 m, pero encabrité el avión, apunté y abrí fuego. En unos segundos, el bombardero se incendió, se escoró a babor y comenzó a perder altura rápidamente. Le seguí y vi cómo un hombre se lanzaba en paracaídas. EL bombardero se partió en dos trozos en llamas que se precipitaron hacia tierra.”
Los bombarderos de la RAF soportaron los ataques de los cazas nocturnos desde que rebasaron la frontera alemana basta un punto a pocos kilómetros al sur de Gotha, donde viraron hacia Nuremberg a las 00:45 horas del día 31. Pese a la ferocidad de los asaltos alemanes, 643 bombarderos con siguieron realizar la aproximación final. Sin embargo, lo que quedaba de los 70 cuatrimotores restantes jalonaba la senda de vuelo entre Aachen y Gotha.





Aunque algunos de los cazas nocturnos continuaron la persecución hacia Nuremberg y más alIa, otros muchos se vieron obligados a aterrizar en los aeródromos que teman mas a mano por falta de combustible y municiones Muchos de los Lancaster y Halifax que alcanzaron la vertical de Gotha consiguieron bombardear objetivos cercanos al área de Nuremberg, si bien con resultados poco satisfactorios. Muchos aviones bombardearon Schweinfurt, a unos 80 km al norte del objetivo previsto y otros lanzaron sobre las afueras de Nuremberg antes de iniciar el regreso a Gran Bretaña vía Estrasburgo.
A las 07:25 horas del día 31, el último de ellos llegó a su base, pero 105 no regresaron.





El personal de vuelo alemán era consciente de la magnitud de su victoria, muchos relataban detalladamente sus respectivas hazañas, pero otros mantenían una actitud más reflexiva. El teniente Fritz Lau asistía al festejo que tenia lugar en Hanau de forma algo distante:
"Por supuesto estaba satisfecho por haber derribado por lo menos un enemigo, pero pensaba de forma distinta a los demás. Quizá debido a mi edad —tenía 32 años, unos 10 más que la mayoría de mis compañeros— veía las cosas de forma más sobria. Había visto arder Nuremberg y. aunque muchos bombarderos fueron derribados y sin duda se trata ha de una gran victoria, me parecía que eso no has tabo para compensar la destrucción de nuestras ciudades.”
El capitán Heinz Wolfgang Schnaufer del IV/NJG 1, que iba a ser uno de los máximos ases de caza nocturna de la guerra, con 121 victorias, había aterrizado también en Hanau. Aunque había intentado atacar al enemigo mientras este cruzaba las fronteras belgas y después de concentrarse en la radio baliza «Ida» no había logrado ningún derribo.
Para la R.A.F. la incursión de Nuremberg había si do un costoso fracaso Aunque el 84 % de los aviones enviados habían logrado bombardear el objetivo, los resultados habían sido limitados. En Nuremherg, una factoría sufrió fuertes daños y otras tres fueron alcanzadas en menor medida. Las bombas caídas en Schweinfurt afectaron muy poco a la producción de rodamientos, la principal contribución de esa ciudad al esfuerzo de guerra alemán. En términos de aviones perdidos, el cuadro era todavía peor, 95 derribados, 10 destruidos al aterrizar, 70 dañados de diversa consideración y uno enviado al desguace. En comparación, el Mando del Bombardeo decía haber derribado cuatro Ju-88, tres Bf-109, dos Fw-190 y un Bf-110 Los alemanes admitieron tres aviadores muertos, ocho desparecidos y uno herido La R.A.F., por el contrario, había perdido 545 tripulantes. La victoria de la caza nocturna alemana, en especial de la NJG 1 había sido aplastante.


















Morro de un Bf-110. Las antenas exteriores son del radar de interceptacion SN-2, y las interiores del FuG-212




Fuete:
Nachtjagdgeschwader 1. Nuremberg 1.944
Planeta DeAgostini





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