En la tarde del 12 de octubre de 1939, seis semanas después del inicio de la guerra, un submarino alemán, el Unterseeboot-47 (U-47), emergió cerca de las islas Orcadas, en el extremo norte de Escocia. Cuando los oficiales subieron a la torre para observar las luces que centelleaban al Oeste, sólo el comandante, Günter Prien, conocía el objeto de su misión. Prien esperaba ansioso el momento de poder comunicárselo a su dotación. Tras una noche de observación, el U-47 se retiró hacia el Este y se sumergió. Una vez el submarino se hubo posado en el fondo y se cortaron los motores, Prien ordenó que la tripulación se reuniese en el comedor de proa. Los hombres, cuya edad media era 20 años, esperaban expectantes. Sin preámbulo Prien les puso al corriente de la misión: «Mañana» dijo, «entraremos en Scapa Flow».
Scapa Flow era la principal base de la Royal Navy británica desde la 1ª Guerra Mundial. Excelente puerto natural de 10 km de Norte a Sur y 17 km de Este a Oeste, daba abrigo a gran parte de los buques de guerra que constituían la Flota Metropolitana y su estratégica situación la hacía ideal para prevenir los intentos alemanes de acceder al Mar del Norte e interceptar los buques que quisiesen salir al Atlántico Norte. (Hasta la derrota de Francia en 1940, el Canal de la Mancha fue una vía marítima vedada a la navegación alemana).
También para Alemania la base de Scapa Flow tenía una significación especial, pues allí hubo de dirigirse la altiva Kaiserliche Marine alemana tras la derrota en la 1ª Guerra Mundial. Y fue allí, en 15 brazas de agua, donde esa Kaiserliche Marine se autoinmolo para impedir que sus unidades pasasen a ser controladas por los Aliados vencedores.
Al estallar la II Guerra Mundial, la armada era la «Cenicienta» de las fuerzas armadas alemanas, y mientras el Heer y 1a Luftwaffe ganaban victoria tras victoria en la guerra contra Polonia, los éxitos de la armada eran mucho más modestos. Además de ello, Hitler, que estaba obsesionado con la campaña terrestre, demostraba poco interés por las cosas del mar (aunque se dejaba impresionar por la mole de las unidades pesadas, en especial el Bismarck y el Tirpitz). En realidad, era incapaz de apreciar el enorme potencial bélico de los submarinos.
El comandante del arma submarina, Großadmiral Karl Dónitz, necesitaba una victoria espectacular para impresionar tanto a la propia Armada como a Hitler y convencerles de la importancia del programa de construcción de submarinos. Dónitz había sido comandante de submarino durante la 1ª Guerra Mundial y, enviado al Mediterráneo, consiguió introducirse con su buque en un puerto defendido en Sicilia y salir del mismo sin ser detectado.
Distintivo del U-47
Dónitz estaba, pues, convencido de que ello era también posible en Scapa Flow. Si un U-boot era capaz de atravesar las defensas británicas sin ser descubierto, podría lanzar un inesperado ataque contra los buques fondeados y con ello infligir un duro revés a la Royal Navy y dar fe de la existencia de los submarinos alemanes.
Para que el plan tuviese ciertas probabilidades de éxito, Dónitz ordenó un amplio programa de recogida de información, El U-16 fue enviado a patrullar las aguas próximas a Scapa Flow, sondear las defensas y controlar las corrientes y las mareas, mientras que se confeccionaban detallados mapas y cartas hidrográficas y se tomaban fotografías aéreas. El 11 de septiembre, con toda la información en mano, comenzó a planificarse la operación. El estudio detenido de las fotografías aéreas sugirió a los técnicos que Scapa Flow no estaba tan bien defendida como podría parecer. Las redes antisubmarinas y los buques hundidos como medio de bloqueo habían servido durante la 1ª Guerra Mundial (en la que se perdieron dos submarinos alemanes que intentaron entrar en el fondeadero), pero ahora presentaban serias lagunas.
El hombre que realizase una misión como ésa debía ser un marino experto y con nervios de acero.
Mantenimiento de sala de torpedos
La ruta más favorable discurría a través del estrecho de Holm, en el acceso oriental a Scapa Flow. El estrecho de Holm estaba dividido en canales menores, y uno de éstos, el estrecho de Kirk, estaba mal defendido mediante unos pocos buques hundidos. Para los especialistas alemanes, dos de las vías entre esos obstáculos parecían muy prometedoras. Si el cálculo horario era correcto, en mitad de una noche cerrada y con la mar en calma, un decidido comandante de submarino podría navegar en superficie entre los buques de bloqueo y acceder a Scapa Flow. El plan era arriesgado y dependía de que los patrulleros británicos no viesen el submarino. Pero era posible.
El hombre que realizase una misión como ésa debía ser un marino experto y con nervios de acero. Al buscar entre sus submarinistas más experimentados, Dónitz dio con el historial de Günter Prien. Este, de 31 años, era uno de los nuevos valores de la Armada alemana: sin vínculos con la Armada imperial, era en cambio un nazi ferviente. Considerado por Dónitz como un gran submarinista, Prien combinaba el conocimiento del mar con una medida determinación y un «sexto sentido» que hacían de él un avezado comandante de U-boot. Dotado del necesario sentido común, era respetado y admirado por sus subordinados. Los hombres a su mando, voluntarios como todos los submarinistas, habían demostrado su capacidad de afrontar las pesadas cargas impuestas por la guerra submarina.
Acababa de regresar de una feliz singladura contra la navegación aliada en el Atlántico cuando, el 1 de octubre, fue convocado por Dónitz. Este le reveló el plan y pidió a Prien que considerase sus posibilidades y le diese una respuesta. Tras un examen detallado, Prien aceptó la propuesta.
El 8 de octubre, Prien y la dotación del U-47 se prepararon para zarpar del puerto de Kiel. Tras poner rumbo al canal de Kiel, el submarino entró en el Mar del Norte y durante la noche del 8 se dirigió a la isla de Heligoland, donde iban a tener lugar las últimas pruebas. El U-47 era un submarino Tipo VIIB y, pese a que se trataba del sumergible más avanzado de la Kriegsmarine, distaba bastante de la concepción moderna de submarino, ya que sólo podía cubrir sumergido distancias cortas y a poca velocidad. Normalmente los U-boot navegaban en superficie y sólo se sumergían si eran atacados por aviones o buques de superficie enemigos; mientras que los asaltos contra los bien defendidos convoyes se realizaban en inmersión, los ataques contra buques aislados tenían lugar en superficie, por lo general empleando el cañón de 88 mm que estos buques montaban a proa.
Era esencial un secreto absoluto, de manera que, para evitar que pudiese ser avistado por aviones o buques enemigos o incluso neutrales, el U-47 permanecía sumergido de día y sólo emergía de noche, a fin de desplazarse en superficie al amparo de la oscuridad. Para los 44 hombres del buque, el sentido del día y la noche estaba cambiado, pues debían dormir durante el primero y desayunar al anochecer. Toda la dotación, mecánicos, electricistas, cocineros, operadores de radio, torpedistas, fogoneros, se habían acostumbrado a esta rutina antinatural y a las condiciones claustrofóbicas.
Durante las noches del 10 y el 11, el U-47 surcó las aguas del Mar del Norte sin incidentes. El avistamiento de las Orcadas en la tarde del día 12 marcó el fin del viaje. Una vez que Prien comunicó a la dotación su objetivo, envió a ésta a descansar, aun- que muy pocos pudieron dormir pensando que al cabo de pocas horas el U-47 debía burlar las defensas de Scapa Flow.
Prien relata cómo realizó los últimos preparativos: «Una vez más recorrí el buque e impartí instrucciones. Durante el tiempo que durase la acción, nadie debía fumar y, todavía más importante, nadie debía hablar más de lo necesario. Cada cual inspeccionaba su chaleco salvavidas. Eché una última ojeada a la escotilla de escape: el oficial de derrota consultaba sus cartas».
Los torpedos fueron cebados y preparados para el lanzamiento, al tiempo que se distribuyeron cargas explosivas en distintos puntos del submarino por si era necesario hundirlo para evitar su captura.
A las 19:00 horas se encendieron los motores eléctricos y el U-47 emergió. Una vez aflorado, se encendieron los diesel y Prien subió al puente de la vela junto a dos oficiales para comprobar la situación. Para su sorpresa, la noche no era muy oscura; las luces septentrionales emitían cierto resplandor sobre Scapa Flow y sus accesos, el suficiente para que el U-boot fuese más visible de lo esperado. Prien consideró posponer la misión hasta la noche siguiente, pero la moral era alta y una demora podría resultar perniciosa. Decidió seguir. Al largo de la punta de Rose se avistó un mercante y el U-47se sumergió y permaneció así 30 minutos. Después, a las 23:31, volvió a emerger y entró en el estrecho de Holm.
A medida que se acercaba a la costa, las luces del norte perfilaban cada vez mejor las siluetas de las elevaciones próximas a Scapa Flow. Por dos veces la situación se tomó crítica. Primero, cuando Prien identificó erradamente un buque de bloqueo y el U-47 puso proa al inviolable estrecho de Skerny; por suerte, el oficial de derrota se dio cuenta y el submarino retomó el rumbo correcto hacia el estrecho de Kirk. Después, el U 47 rozó cuidadosamente el cable de uno de los obstáculos y hubo de detenerse. Prien ordenó la apertura de las ventilaciones y la purga de los tanques de rápida. El U-47 se estremeció en el agua y quedó libre. Estaba en Scapa Flow.
Sala de maquinas
Tras rebasar el pueblo de St. Mary’s el submarino alemán fue repentinamente sorprendido por los faros de un automóvil. Aterrados, quienes estaban en la vela temieron lo peor, pero para su sorpresa no sucedió nada y el buque siguió su curso normalmente. Prien empezó a buscar sus presas, pero a medida que avanzaba comenzó a crecer su ansiedad debido a que allí no había nada de la prevista concentración de acorazados, cruceros y destructores de la Flota Metropolitana.
Los aviones alemanes habían observado varios acorazados fondeados la semana anterior, pero éstos habían zarpado hacia el Mar del Norte al tiempo que el U-47 salía de puerto, en respuesta a una previsible maniobra naval alemana. En lugar de volver a Scapa Flow, los acorazados recalaron en Loch Ewe. Allí sólo había el Royal Oak, pues este viejo buque era incapaz de seguir a los demás desafiando las tormentas de fuerza 9 que habían encontrado. El Royal Oak había sido comisionado en 1916 como uno de los acorazados de la clase «Royal Sovereign» y en 1939 era, estrictamente, un acorazado de «segunda línea», si bien sus ocho piezas de 381 mm y su desplazamiento de 31.250 toneladas hacían de él una mole impresionante.
Oficiales del U-47
El U 47, que había entrado en la base poco después de medianoche, cubrió tres millas hacia el oeste y no vio nada. Temiendo seguir hacia el Oeste por miedo a ser divisado por los patrulleros británicos del estrecho de Hoxa, Prien ordenó virar 180 grados y más tarde, contra la creciente desesperación de la dotación, hacerlo a babor y avanzar rumbo norte. La suerte de los alemanes cambio poco antes de las 01:00, pues directamente a proa comenzó a emerger la masa sombría de un acorazado. El U-47 se aproximo y el acorazado fue correctamente identificado como una unidad de la clase «Royal Sovereign».
Detrás de él, Prien dijo haber divisado otro buque de guerra, el crucero de batalla Repulse, pero esta vez se había equivocado, el segundo buque era el Pegasus, un auxiliar de hidroaviones de 6.900 toneladas.
Se introdujeron los torpedos en los tubos y, a la voz de Prien, se lanzó una salva de tres, dos contra el Royal Oak y el tercero contra el Repulse. La carrera era larga (unos 3 000 m) y la dotación del U-47 aguardó ansiosa que los torpedos cubriesen la distancia. Tres minutos y medio después, a las 01:04 uno alcanzó la proa del Royal Oak. Aunque la detonación se sintió en todo el buque, causo poca sor presa, muchos marineros pensaron que se trataba de una explosión menor en el pañol de oxigeno y pintura, pero nadie esperaba que se tratase de un ataque submarino.
La explosión había sido detectada desde el U-47 pero el Royal Oak permanecía sorprendentemente silencioso. De hecho, Prien pensó que había alcanzado al Repulse pues la distancia era excesiva para valorar correctamente el resultado. Temiendo la detección, el U-47 viró para recargar los tubos de proa al tiempo que lanzaba otro torpedo desde el tubo popel, pero éste falló.
Recargando los tubos, el U-47 volvió al ataque. Unos 12 minutos después de la primera explosión, el submarino lanzó una segunda salva de tres torpedos. El primero alcanzó el costado de estribor del Royal Oak, bajo la torre «B», y levantó una gran columna de agua. Segundos más tarde, los otros dos torpedos chocaron con el costado del buque. El Royal Oak se elevó del agua, dio un pantocazo y comenzó a escorar de estribor.
A bordo del acorazado reinaba el caos. Perdida toda la energía y el sistema de megafonía destruido, la tripulación había quedado atrapada a oscuras en las cubiertas inferiores, bloqueada por los incendios y por las inservibles compuertas de apertura hidráulica. El buque comenzó a escorar peligrosamente a estribor y diez minutos después de las explosiones enseñó la quilla, hundiéndose completamente a las 01:33. De sus 1.200 hombres, 833 sucumbieron en su interior.
El Grossadmiral Karl Dönitz pasa revista a la tripulacion del U-47
El U-47 puso rumbo a casa y, tras padecer el ataque con cargas de unos dragaminas el día 15, arribó a Wilhelmshaven a las 11:00 horas del día 17. Las autoridades alemanas sabían ya de la hazaña, de modo que cuando el U-47 atracó en puerto la dotación vivió el recibimiento de los héroes. El Großadmiral Reader y el propio Dónitz les esperaban en el muelle para condecorar a toda la tripulación con la Cruz de Hierro de 2ª Clase, en tanto que Prien recibía la Cruz de Caballero del propio Führer.
El hundimiento del Royal Oak demostró que el submarino era un arma de gran potencial y que la expansión de las construcciones de este tipo era una prioridad urgente. Por suerte para los aliados, el programa de construcción de U-boot no bastó para cubrir las pérdidas y la amenaza submarina pudo ser vencida.
Prien tuvo poco tiempo para saborear su triunfo. Continuó al mando del U-47 y protagonizó 18 meses de intensa campaña contra la navegación aliada, pero el 8 de marzo de 1941 el destructor HMS Wolverine, que escoltaba el convoy OB 293, hundió al submarino con cargas de profundidad tras una larga persecución. No hubo supervivientes, ocho de las víctimas, incluido el propio Prien, habían formado parte de la tripulación que hizo posible el episodio de Scapa Flow.
Günter Prien y su tripulacion al su llegada a Wilhelmshaven
Los Einsatzgruppen eran unidades que seguían a la Wehrmacht muy de cerca en su campaña europea, sobre todo en el este, unos “batallones de la muerte” formados por miembros de las SS (Schutzstaffel), las SD (Sicherheitsdienst / servicio de seguridad de las SS), la SiPo (Sicherheitspolizei / policía de seguridad) y la OrPo (Ordnungspolizei/ policía de orden).
Aparecieron durante los Anschluss (la unificación con Austria), reapareciendo en la invasión de Checoslovaquia. En ambos casos sirvieron de oficinas móviles del SD y lo SiPo, responsables de la seguridad del régimen. Pero fue durante la invasión de Polonia cuando las actividades del Einsatzgruppen aumentaron del homicidio ocasional al total.
Por un acuerdo entre la Wehrmacht y las SS de 31 julio 1939, la tarea de los Einsatzgruppen (por ejemplo) en Polonia era definida como el "combatir todos los elementos anti-alemanes hostiles en el territorio tras las tropas de combate”.
Inicialmente fueron creados cinco Einsatzkommandos, aumentados después con otros dos Einsatzgruppen y otro Einsatzkommando (este para la zona de Gdansk (Danzig).
En total unos 3.000 efectivos
Muchos de los jefes eran representativos de la élite intelectual del Partido Nazi. De los 25 jefes de Einsatzgruppen y Einsatzkommando, 15 de ellos tenía el título de Doctor, la mayoría de ellos en medicina, jurisprudencia y filosofía. Su tarea era la eliminación de adversarios políticos polacos y judíos. En teoría, el ejército ejercía el control de los territorios conquistados, siendo permitido solamente usar fuerza contra la resistencia armada y el sabotaje, pero también acusar formalmente a soldados irregulares y espías ante un tribunal marcial y sentenciarlos a la muerte.
Sin embargo, este no satisfizo a Reinhardt Heydrich. Aunque diariamente se estaban produciendo 200 ejecuciones, se quejó de que las cortes marciales eran demasiado lentas:
“Los detenidos deben ser ejecutados inmediatamente, sin juicio. Las personas comunes de las que queramos prescindir, los nobles, los sacerdotes y los judíos deben ser ejecutados”
En las primeras semanas de la campaña polaca, los Einsatzgruppen llevaron a cabo más de 10,000 arrestos. El 3 septiembre 1939 Heinrich Himmler les ordenó que ejecutaran a todos los insurgentes, acusando a cada uno de ellos “como alguien quién puso en peligro vida o propiedad alemana.”
En Bydgoszcz (Bromberg), donde habían ocurrido asesinatos de Volksdeutsche por polacos en los primeros días de la guerra, tiroteos masivos fueron llevados a cabo por policía, Einsatzgruppen y tropas.
Antes del 10 septiembre, 340 – 540 civiles habían muerto en el pueblo. En otros incidentes las víctimas judías fueron cada vez más numerosas. Sobre el 20 septiembre el 14. Armee informó sobre los tiroteos masivos, especialmente sobre judíos, por el "Einsatzgruppen Woyrsch".
El Einsatzgruppen fue disuelto y sus personal transferido a la SD y la SiPo en Polonia. Hasta ese momento 15.000 personas habían sido ejecutadas, aunque el mayor número de muertes vendría tras la invasión de la Union Sovietica.
Luego de las reuniones que habían tenido lugar entre Heydrich y el Generalquartiermeister Eduard Wagner en relación con la "Operación Barbarossa" el General Walter von Brauchitsch, comandante en jefe del ejército, hizo pública una orden diciendo que las unidades del la SD serían responsables para los "Temas de seguridad especiales" en la área de operaciones del ejército. Aunque el Einsatzgruppen estaría afectando por su propia responsabilidad, dependía de la Wehrmacht para el soporte logístico. La orden concluyó diciendo que a las unidades especiales le fueran otorgados poderes para llevar a cabo las” medidas ejecutivas contra la población civil."
Durante mayo y junio de 1941, los miembros de las Einsatzgruppen se reunieron en la escuela de entrenamiento de la Policía de Frontera en Pretzsch, Sajonia. Heydrich y Heinrich Müller, cabeza de la Gestapo, los visitaron en más de una ocasión.
Los jefes del Einsatzgruppen recibieron sus órdenes de Heydrich y Bruno Streckenbach, cabeza del departamento del RSHA. Según pruebas mostradas ante el tribunal militar de Nürenberg estas órdenes incluían el asesinato de judíos soviéticos.
Karl Jäger del Einsatzkommando 3 recordó una reunión de aproximadamente 50 líderes de las SS con Heydrich en Berlín, donde Heydrich declaró que en caso de la guerra con la Unión Soviética, los judíos en el este tendrían que ser eliminados. Un miembro de la Gestapo preguntó: "¿fusilaremos a los judíos?" Heydrich respondió: "Por supuesto."
Fueron creados cuatro Einsatzgruppen (nombrados de la A, a la D) y agregados respectivamente al Heeresgruppe Nord (Einsatzgruppen A – unos 1.000 efectivos – estados bálticos y Leningrado), Heeresgruppe Mitte (Einsatzgruppen B – 650 efectivos - Bielorrusia y Moscú), Heeresgruppe Sud (Einsatzgruppen C – 700 efectivos – norte y centro de Ukrania) y 11.Armee (Einsatzgruppen D – 600 efectivos – sur de Ukrania y el Caucaso).
Cada Einsatzgruppen fue dividido a su vez en dos o tres Sonderkommandos (SK) y Einsatzkommandos (EK). En teoría, los Sonderkommandos estarían destinados a la zona de operaciones del ejército, mientras los Einsatzkommandos operarían en la retaguardia, sin embargo en la práctica esta diferencia desapareció.
Tanto Einsatzkommandos como Sonderkommandos podían dividirse a su vez temporalmente en unidades más pequeñas llamadas Teilkommandos (destacamentos de parte). Cuando estaban asignados a una zona o ciudad especifica eran denominados Vorkommandos(destacamentos de avance). Por ejemplo el Vorkommando Moskau, asignado al Einsatzgruppe B.
Como en Polonia, los jefes y oficiales de los Einsatzgruppen fueron elegidos por Heydrich de entre lo más distinguido del partido Nazi. Tres de los cuatro comandantes tenían doctorados; Franz Walter Stahlecker (EG A), Otto Rasch (EG C), y Otto Ohlendorf (EG D). El comandante del Einsatzgruppe B era Arthur Nebe, mas tarde jefe de la Kripo (Kriminalpolizei - policía criminal). De los 17 jefes de los SK, EK y Vorkommando, siete de ellos tenían un doctorado. También se incluía un ex- pastor, Ernst Szymanowski, alias Biberstein, un médico (Weinmann) y un cantante de ópera profesional (Klingelhöfer). Evidentemente, no eran ningunos gangsters (sic) y en otro tiempo y cultura podrían haber sido considerados entre lo más brillante y lo mejor que su generación.
Bruno Streckenbach (RSHA)
Franz Walter Stahlecker (Einsatzgruppen A)
Otto Rasch (Einsatzgruppen C)
Otto Ohlendorf (Einsatzgruppen D)
Arthur Nebe (Einsatzgruppe B)
El 22 de junio de 1.941, aproximadamente tres millones de soldados alemanes invaden la Unión Soviética, con los cuatro Einsatzgruppen siguiendo al ejercito.
Hasta ese momento las órdenes habían sido dadas siempre de forma oral y no incluían explícitamente el exterminio de todos los judíos. El 2 de julio, Heydrich escribió a sus superiores en las SS y a los jefes de policía (HSSPF) en territorio soviético ocupado, las ordenes que hasta entonces se daban de forma oral.
Respecto a las ejecuciones Heydrich escribió:
“Todos los elementos siguientes deben ser ejecutados:
Oficiales del Komintern (dirigentes del Partido Comunista; funcionarios de nivel alto y medio y oficiales del partido; comités centrales de distrito y sub-distrito; comisarios del pueblo; judíos miembros del partido o empleados del estado y otros elementos radicales (saboteadores, propagandistas, francotiradores, asesinos, agitadores, etc.)
Todos los integrados en esta lista debían ser ejecutados inmediatamente, sin embargo muy probablemente los jefes de los Einsatzgruppen estaban enterados que la intención principal a largo plazo era la total eliminación de todos los judíos de Unión Soviética.
En enero de 1.942, Rudolf Lange, del Einsatzkommando 2 escribió:
"El objetivo que el Einsatzkommando 2 tenía en mente desde el principio era una solución radical para el problema judío a través de la ejecución de todos judíos."
Felix Landau era miembro de un Einsatzkommando, ubicado primero en Lviv (Lwow) y luego en Drohobycz. En julio 1941 empezó a plasmar sus experiencias en un diario, una mezcla de sentimentalismo y desapasionamiento brutal:
"Lwow - 5 julio 1941: Había cientos de judíos andando por la calle con sangre por sus caras, golpes en la cabeza, las manos rotas y los ojos saliéndose de sus orbitas. Estaban cubiertos de sangre. Algunos estaban llevando a otros que se habían desplomado. Fuimos al baluarte; allí vimos cosas que pocas personas alguna vez habían visto. En la entrada del baluarte había soldados que estaban de guardia, golpeando a todos los que pasaban por la entrada. Salian fuera cubiertos de sangre. Paramos y tratamos de ver quién estaba a cargo del Kommando. Nadie. Simplemente los habían dejado allí y los estaban golpeando por pura rabia y odio.
Drohobycz - 12 julio 1941: A las 6: 00 de la mañana fui despertado repentinamente de un profundo sueño” Preséntese a una ejecución”. Muy bien, así que sólo haré de ejecutor y luego sepulturero, ¿por qué no?... veintitrés iban a ser ejecutados, entre ellos dos mujeres. Tuvimos que encontrar un sitio apropiado para fusilarlos y enterrarlos. Depuse de unos minutos encontramos un lugar. Los condenados se reunieron con palas para cavar sus propias tumbas. Dos de ellos estaban llorando, los demás demostraban un indudable valor. Me siento totalmente indiferente, sin ninguna compasión. Objetos de valor, relojes y dinero son puestos en una pila... Las dos mujeres son llevadas a un lado de la tumba para dispararles primero... Cuando las mujeres fueron caminando a la tumba estaban totalmente serenas. Dieron media vuelta. Seis de nosotros dispararíamos, tres a la cabeza y tres al corazón, elegí el corazón. Disparamos y las cabezas volaron por los aires…dos disparos son demasiado, la destrozan.
Ernst Szymanowski, alias Biberstein
Rudolf Lange (Einsatzkommando 2)
En la práctica, los Einsatzgruppen descubrieron que la mayoría de los candidatos políticos para la liquidación habían huido. La gran mayoría de las ejecuciones en las primeras cinco semanas de la Operación Barbarossa fueron llevadas a cabo sobre los más inmediatamente accesibles, hombres judíos principalmente en puestos de liderazgo y miembros de la intelectualidad. Para finales de julio los asesinatos incluían ya a mujeres y niños.
Si había habido alguna vez alguna duda sobre qué política se iba a llevar a cabo en la Unión Soviética, durante el curso de una conversación que Hitler tuvo con Göring, Lammers, Rosenberg y Keitel el 16 julio 1941 las cosas fueron aclaradas.
La victoria sobre la Unión Soviética era inminente. Para crear un "jardín del Edén" en el este, "todas las medidas necesarias, los tiroteos, reasentamientos, etc, serán emprendidas". Además, pensaban que el que los soviéticos empezaran a utilizar a los partisanos en la guerra les daba la excusa para “exterminar a todo elemento hostil hacia nosotros”.
Hitler no hizo pública una orden explícita, rara vez lo hacia, pero la intención era obvia. Una semana después, Himmler había aumentado en más del cuádruple el número de hombres de la SS operando detrás del ejército alemán avanzando. Fueron asignados 11 batallones de policía de orden a la HSSPF. Miembros de tropas auxiliares locales fueron reclutados en batallones de Selbstschutz. Sumaban 33,000 al final de 1941, 165,000 en junio 1942, y 300,000 en enero 1943.
Si la tarea de eliminar a los judíos en la Unión Soviética con los 3.000 hombres iniciales de los Einsatzgruppen hubiera sido imposible a finales de julio 1941, los recursos humanos se habían puesto disponibles para la ejecución de la tarea. Al terminar 1.941 entre 500,000 y 800,000 habían sido asesinados (un promedio de 2.700 – 4.200 por día).
Funcionarios comunistas, miembros de la resistencia, prisioneros de guerra, gitanos y judíos habían sido eliminados por toda Unión Soviética. Las victimas eran llevadas fuera de las ciudades y pueblos, fusiladas y enterradas en fosas, canteras, desfiladeros y lugares similares, hombres, mujeres y niños. Los Einsatzgruppen y sus auxiliares mataron a más de 1,2 millones de personas individualmente. Había pocos supervivientes de estas masacres.
Muchos de los miembros de estas unidades bebían grandes cantidades de alcohol para soportar la tensión física y psicológica causada por sus servicios inhumanos y bestiales.
Otros encontraban posible justificar su comportamiento.
En el otoño de 1942, el Obersturmführer Karl Kretschmer, que sirvió en el Sonderkommando 4 responsable de la masacre de Babi Jar, escribió una serie de cartas para su familia:
“…ya no estoy en el área de Stalingrado, mas al norte en medio del frente…la visión de los muertos (incluyendo mujeres y niños) no es muy alentadora… Estamos luchando por la supervivencia o no de nuestro pueblo… En nuestra opinión esta es una guerra contra los judíos y estos son los primeros en padecerlo... Aquí en Rusia, cuando los soldados alemanes llegan ningún judío queda…
Podéis imaginar que al principio necesitaba un poco de tiempo para entender todo esto…Nos quedamos con la ropa, que es muy deseada aquí, podemos conseguir de todo… la ropa pertenecía a personas que ya no están vivas…
Tenemos que ser fuertes aquí o perderemos la guerra, no hay lugar para la piedad de ninguna clase…ya no hay judíos aquí…ya te he contado lo del tiroteo, no debería haberlo contado…tenemos que comer y beber bien por la naturaleza de nuestro trabajo, de otra manera nos desmoronaríamos emocionalmente.
... si no fuera por los pensamientos estúpidos acerca de lo que estamos desempeñando en este país, el Einsatz aquí sería maravilloso, desde él me he puesto en una posición donde os puedo mantener a todos vosotros muy bien. Desde entonces, como ya escribí, considero que el último Einsatz estaba justificado y ciertamente aprobé las consecuencias que tuvo…creo que es una debilidad no poder soportar la vista de personas muertas. La mejor forma de superación es hacerlo más a menudo…luego se convierte en un hábito.
Fue un mito que la negativa a participar en los asesinatos era imposible.
Dr Frank Six, al mando del Vorkommando Moskau:
“Durante la guerra una persona podía tratar, por lo menos trasladarse de un Einsatzgruppe… Yo mismo me las arreglé para hacer esto con éxito... No fui degradado ni perjudicado como consecuencia de mi traslado mas allá de quedar en muy mala relación con Heydrich hasta el día de su muerte…Sin duda hubo casos en la que los trasladados sufrieron represalias por su traslado, no recuerdo casos concretos, pero hasta donde yo se nadie fue fusilado por ello".
Erwin Schulz, jefe del Einsatzkommando 5:
“No he oído hablar ni recuerdo ningún caso en el que algún jefe de las SS, o miembros de la SD o la policía fueran enviados a campos de concentración por negarse a llevar a cabo una orden. Tampoco nunca oí hablar de tal orden en las conversaciones que teníamos sobre el tema, ni siquiera rumores".
No había ningún intento de esconder ni ocultar los asesinatos. Un oficial de la Wehrmacht, Major Karl Rösler, estacionado en Zhytomyr, informo como había presenciado ejecuciones en el verano de 1.941.
Los disparos de fusil y de pistola procedían de un terraplén del ferrocarril donde había numerosos soldados y civiles.
Lo que vio era: “tan brutalmente vil que aquellos que se acercaron sin preparar estaban irritados y con náuseas. Estaba de pie encima de una zanja con un montón de tierra a un lado. La pared de la zanja estaba cubierta de sangre, así como los uniformes de los policías, algunos en pantalones cortos. Se estaban congregando grupos de civiles con sus esposas e hijos. El hoyo estaba lleno de cadáveres de todas las edades por lo que no era posible calcular su profundidad.
Rösler informo que: "He visto muchas cosas desagradables, siendo un miembro de los Freikorps en 1919, pero nunca he visto algo así. No puedo concebir la base legal sobre la que estas ejecuciones fueron llevadas. Todo lo que esta ocurriendo aquí tiene que ser forzosamente incompatible con nuestros principios sobre la educación y la moral. Afuera, a la intemperie, como si fuera sobre un escenario, hombres asesinan a otros hombres. Debo añadir que, de acuerdo con las cuentas de los soldados, que ven actos así a menudo, cientos de personas son asesinadas de este modo todos los días”.
Dr Frank Six (Vorkommando Moskau)
Erwin Schulz (Einsatzkommando 5)
Se mantenían registros muy precisos de las actividades de los Einsatzgruppen. Se exigía a los comandantes enviar informes de operaciones regularmente a Heydrich en Berlín. Muchos de estos informes han sobrevivido y proveen un catálogo escalofriante del asesinato en serie. Los informes entrantes fueron editados en el RSHA, y distribuidos a otras agencias gubernamentales. Es conocido que las copias eran producidas en un formato apropiado para el escrutinio de Hitler. Teniendo en cuenta el número de testigos oculares militares y civiles de las masacres y la circulación amplia de los informes, no puede haber ninguna duda de que la naturaleza brutal de las operaciones de los Einsatzgruppen era extensamente conocida.
Disparar de esta manera, particularmente sobre mujeres y niños estaba destruyendo la moral de los Einsatzgruppen. Muchos de ellos acaban suicidándose o en el manicomio.
Erich von dem Bach-Zelewski tras la masacre de Minsk en agosto de 1.941 comento a Himmler que “estos hombres quedaran marcados para el resto de sus días… ¿a que clase de seguidores estamos creando?...neuróticos y salvajes…
Como consecuencia, se decidió utilizar un método mejor para los asesinatos (mejor para los ejecutores, no para las victimas). El resultado fue el Gaswagen (furgonetas de gas). A finales de junio de 1.942, entre 15 y 20 se habían repartido a los Einsatzgruppen. Fueron utilizados par el Einsatzgruppen A en Riga, probablemente en toda Letonia, Estonia y Leningrado. El Einsatzgruppen B los utilizo en el área de Minsk, el Einsatzgruppen C en Ukrania y el Einsatzgruppen D en Crimea y el Caucaso.
La transición de las ejecuciones a tiros a las furgonetas de gas no fue completamente exitosa para la moral.
Era el momento de pasar a la siguiente fase de los asesinatos, una que supondría traer las victimas a sus verdugos y no al revés. Entre finales de otoño y principios del invierno de 1.941, Belzec había sido considerado como un posible lugar para las ejecuciones y los primeros experimentos con gas Zyklon-B estaban siendo llevados a cabo en Auschwitz. El número de muertos aumentaría de manera exponencial en 1.942.
Erich von dem Bach-Zelewski
Ahora había el problema de cómo retirar las pruebas de los crímenes de los Einsatzgruppen. Fueron activadas unidades especiales (Sonderkommandos 1005), dedicadas a exhumar y quemar los cadáveres en toda el área de operaciones de los Einsatzgruppen. Presos, principalmente judíos, fueron los encargados de llevar a cabo esta tarea. Los cuerpos fueron apilados entre troncos de madera, rociados con gasolina y prendidos fuego. Se usaron maquinas e incluso martillos para triturar los huesos y luego se esparcieron las cenizas o se enterraron en las fosas donde habían estado los cadáveres. Cuando finalizaba el trabajo, los prisioneros eran también ejecutados, aunque algunos se las arreglaron para poder escaparse y sobrevivir.
Los Einsatzgruppen no operaron solamente en Austria, Checoslovaquia, Polonia y la Unión Soviética. También en otros territorios ocupados como Francia, Hungría, Italia, Luxemburgo, Grecia, Serbia, y Túnez.
Después de la guerra algunos jefes de Einsatzgruppen fueron juzgados en Nurenberg. También fueron juzgados algo más de 100 miembros por tribunales de Alemania tras la guerra. La mayoría de jefes y oficiales responsables de las acciones de los Einsatzgruppen nunca fueron acusados ni condenados.
En la noche del 30 al 31 de marzo de 1944, el personal de vuelo de la principal unidad de caza nocturna de la Luftwaffe, la Nachtjagdgeschwader 1 (NJG 1, o 1ª Ala de Caza Nocturna), libró una de las más sangrientas y, para la unidad, más afortunadas batallas aéreas de la II Guerra Mundial. En un combate sobre gran parte de Alemania Occidental contra lo más selecto del Mando de Bombardeo de la RAF enviado contra Nuremberg, centro espiritual del Reich de Hitler, su unidad contribuyó a la destrucción de unos 100 aviones británicos.
Una de las primeras acciones estuvo protagonizada por un Bf-110 del Tercer Grupo de la NJG 1 (III/NJG 1) y un Lancaster del 467º Escuadrón. El cabo primero Erich Handke, radarista del Bf-110, recordaba más tarde las excelentes condiciones y la facilidad con que se logró ese derribo en la que iba a ser una venturosa noche de primavera:
"Habíamos despegado desde Laon y nos habían comunicado que los bombarderos estaban a unos cinco minutos. Todavía no había conectado el SN-2 [radar de interceptación] cuando el artillero me indicó: “Ahí lo tenemos, el primero de ellos”. Comenzamos a virar y vimos otro muy cerca, unos 200 m por encima. Encendí el SN-2, pero en el viraje habíamos perdido altura y se nos había esfumado el contacto.
Cuando el SN-2 se calentó, descubrí tres objetivos a un tiempo. Di indicaciones de dirigirnos hacia el más próximo y Drewes [el piloto] lo localizó a unos 600 m. El tiempo era maravilloso —cielo limpio, media luna, pocas nubes y ni rastro de niebla— simplemente ideal.
Era un Lancaster volando tranquilamente y, tras habernos situado confortablemente unos 50 m por debajo de él, Drewes abrió fuego con los cañones oblicuos e incendió un ala del bombardero. Seguimos al Lancaster durante cinco minutos hasta que se estrelló en mitad de una explosión tremenda."
El letal juego del gato y el ratón entre alemanes y británicos había comenzado poco antes de las 23,00 horas del día 30, cuando el primer escalón de las defensas alemanas alertó sobre un posible ataque. En la estación de radar de Texel habían comenzado a aparecer contactos en las pantallas que indicaban que una gran formación de bombarderos volaba sobre el mar del Norte y podía amenazar Hamburgo y Berlín. Más tarde, esa misma estación detectó signos de que una segunda formación de bombarderos se reunía en el área de East Anglia.
Los Fw-190 complementaron la defensa nocturna a partir de 1.943
Cuando dispusieron de más datos, los alemanes determinaron los rumbos de las dos formaciones que, de mantenerlos, iban a cruzar la costa con una distancia de 480 km entre ellas.
En su puesto de mando en Deelen, Países Bajos, el comandante de la 3. División de Caza de la Luftwaffe, el general de brigada Walter Grabmann, de 39 años y veterano de la Guerra Civil española, estaba convencido de que la formación que se acercaba a su área operacional y que iba a sobrevolar la costa belga por Knokke era la principal y que la detectada sobre el mar del Norte constituía un objetivo de diversión.
Inmediatamente, Grabmann radió el mensaje Fasan (Faisán, que advertía sobre la posibilidad de una incursión) a sus unidades de caza nocturna y les ordenó que se concentrasen en la radiobaliza denominada «Ida», al sur de Colonia.
Desde los aeródromos de Venlo y Saint-Trond, los pilotos de los I/NJG 1 y IV/NJG 1 despegaron en sus cazas Bf-110 y He-219. Otras unidades, incluidos los otros dos grupos de la NJG 1, con base en Saint-Dizier y Laon, recibieron la orden de concentrarse en la baliza «Otto», unos pocos kilómetros al noreste de Colonia.
Cuando la fuerza de guía y los aviones señalizadores del Mando de Bombardeo alcanzaron las fronteras de Alemania poco después de la medianoche, unos 200 cazas nocturnos de la Luftwaffe orbitaban sobre las dos radiobalizas, dispuestos a lanzarse sobre los Lancaster y Halifax de la RAF.
Mientras los cazas esperaban nuevas órdenes, los controladores de tierra alemanes ordenaban la información que estaban recibiendo. En sus «Teatros de Batalla», centros de coordinación de cada una de las cinco divisiones de caza de la Luftwaffe en el norte de Europa, los controladores determinaban el rumbo y los efectivos de los incursores, así como sus posibles objetivos.
Con los datos de los radares Freya de detección lejana y los Wtirzburg, que suministraban datos más precisos sobre la dirección de las fuerzas enemigas, los radaristas pudieron identificar con cierta exactitud la incursión principal de la RAF. Consistía en unos 770 bombarderos y ocupaba una superficie total de 110 km. Estructurados en cinco oleadas, esos aviones iban precedidos por 97 de guía, señalización y contramedidas electrónicas. Cada una de las oleadas contenía una media de interferencia ABC y 78 Lancaster y 46 Halifax de bombardeo.
A las 23,22 horas, los primeros elementos de la formación principal sobrevolaron la costa belga en dirección a su primer punto de cambio de rumbo, al noroeste de Charleroi. Para sorpresa de los británicos, la oposición era mínima: una antiaérea ligera que no alcanzaba su techo de vuelo de 5.800 m. Sin embargo Nuremberg estaba todavía a 670 km de distancia, es decir, a 101 minutos de vuelo. La formación entró en Alemania por el sur de la ciudad de Aachen.
Wolfgang Schnaufer, 121 derribos acreditados
La RAF pretendía pasar por una zona menos defendida conocida como la “brecha de Colonia”, pero la Luftwaffe, consciente de esa debilidad, había emplazado en el área las radiobalizas «Otto» e «Ida».
Los cazas de la NJG 1 recibían los datos de los controladores en tierra de Deelen. Casi de forma increíble, la formación de la RAF se dirigía directamente hacia ellos: mientras que en la mayoría de las ocasiones debía perseguir a los británicos, esta vez éstos se les servían en bandeja.
En efecto, todas las ventajas posibles eran para la Luftwaffe: sus cazas nocturnos esperaban en grandes números, con carburante para dos horas y una noche espléndida. Momentos más tarde, los grupos de cazas Bf-110 y He-219 se lanzaron en pos de los 712 bombarderos que acababan de sobrevolar el Rhin.
La batalla que siguió fue un ejemplo perfecto de la táctica «Zahme Sau», un sistema de los controladores de tierra alemanes para guiar a sus cazas contra las formaciones enemigas. En cada «Teatro de Batalla», los especialistas procesaban la información suministrada por los radares, los puestos de escucha, los aviones de reconocimiento y los propios cazas ya en acción. Una vez tratados, los datos eran proyectados en un amplio panel de cristal y los especialistas mantenían un contacto continuo con los cazas en el aire, cuyos pilotos usaban la información para establecer sus rumbos de interceptación desde las radiobalizas de espera.
Al llegar junto a la formación enemiga, los cazas identificaban su objetivo, bien mediante su propio radar de corto alcance, bien visualmente si las condiciones lo permitían. Esos cazas estaban armados con cañones y ametralladoras de tiro frontal o con el sistema conocido como Schráge Musik (música de jazz o música inclinada). Ambos tipos requerían que los tripulantes maniobrasen sus aviones hasta situarse en posición favorable cerca del objetivo. La forma de ataque más usual era la denominada «von unten hinten» (desde debajo y detrás). Con ella, el caza podía realizar una larga aproximación radárica por la popa del bombardero y, cuando llegaba al alcance visual, por debajo del sector de tiro del artillero caudal del enemigo, atacar a corta distancia. Sin embargo, si el caza era detectado o su piloto no tenía suficiente experiencia, este ataque no podía realizarse y se efectuaba uno de fortuna.
La Schráge Musik fue desarrollada a raíz de que los pilotos descubriesen que se podía volar con plena seguridad bajo un Lancaster o un Halifax sin que sus tripulantes viesen la amenaza. La Luftwaffe probó la instalación de dos cañones de 20 mm en el dorso de un Bf 110, que disparaban casi verticalmente hacia arriba y algo hacia adelante. Los pilotos se entrenaron en volar debajo de los bombarderos, apuntar a través de un visor situado en la cubierta de la cabina y abrir fuego.
Heltmut Lent, 102 derribos. caido en octubre de 1.944
Aunque los ataques Schrage Musik eran los más temidos por el personal de la RAF y suponían un derribo casi seguro, la mayoría de los bombarderos destruidos esa noche lo fueron por el sistema "von unten hinten", más convencional, Dos eran las razones de ello: en primer lugar, que la técnica Schráge Musik era todavía bastante reciente y, en segundo, que las fuerzas de caza nocturna tenían para Hitler una importancia marginal y, en consecuencia, no había fondos suficientes para la instalación generalizada de los cañones oblicuos. En esos momentos, menos del 40 por ciento de los cazas nocturnos de la Luftwaffe estaban equipados con ellos.
Así, los ataques por la popa fueron mayoría. El teniente Fritz Lau, piloto de un Bf-110 del II/NJG 1, narraba así uno de esos ataques contra un Halifax del 158º Escuadrón de la R.A.F.
‘”Intentaba situarme en posición de tiro, pero apenas lo lograba, el objetivo se salía del visor y así sostuve un tira y afloja que duró algunos minutos. Mi intención era llegar a unos 50 m de él y disparar. Sin embargo, gradualmente comprendí que se me escaparía a menos que hiciese algo rápidamente. Decidí atacar a la próxima oportunidad, aunque no fuese la más adecuada.
Llegó el momento cuando el bombardero, situado un poco por arriba, inició un suave viraje a estribor. Estaba a unos 100 o 150 m, pero encabrité el avión, apunté y abrí fuego. En unos segundos, el bombardero se incendió, se escoró a babor y comenzó a perder altura rápidamente. Le seguí y vi cómo un hombre se lanzaba en paracaídas. EL bombardero se partió en dos trozos en llamas que se precipitaron hacia tierra.”
Los bombarderos de la RAF soportaron los ataques de los cazas nocturnos desde que rebasaron la frontera alemana basta un punto a pocos kilómetros al sur de Gotha, donde viraron hacia Nuremberg a las 00:45 horas del día 31. Pese a la ferocidad de los asaltos alemanes, 643 bombarderos con siguieron realizar la aproximación final. Sin embargo, lo que quedaba de los 70 cuatrimotores restantes jalonaba la senda de vuelo entre Aachen y Gotha.
Aunque algunos de los cazas nocturnos continuaron la persecución hacia Nuremberg y más alIa, otros muchos se vieron obligados a aterrizar en los aeródromos que teman mas a mano por falta de combustible y municiones Muchos de los Lancaster y Halifax que alcanzaron la vertical de Gotha consiguieron bombardear objetivos cercanos al área de Nuremberg, si bien con resultados poco satisfactorios. Muchos aviones bombardearon Schweinfurt, a unos 80 km al norte del objetivo previsto y otros lanzaron sobre las afueras de Nuremberg antes de iniciar el regreso a Gran Bretaña vía Estrasburgo.
A las 07:25 horas del día 31, el último de ellos llegó a su base, pero 105 no regresaron.
El personal de vuelo alemán era consciente de la magnitud de su victoria, muchos relataban detalladamente sus respectivas hazañas, pero otros mantenían una actitud más reflexiva. El teniente Fritz Lau asistía al festejo que tenia lugar en Hanau de forma algo distante:
"Por supuesto estaba satisfecho por haber derribado por lo menos un enemigo, pero pensaba de forma distinta a los demás. Quizá debido a mi edad —tenía 32 años, unos 10 más que la mayoría de mis compañeros— veía las cosas de forma más sobria. Había visto arder Nuremberg y. aunque muchos bombarderos fueron derribados y sin duda se trata ha de una gran victoria, me parecía que eso no has tabo para compensar la destrucción de nuestras ciudades.”
El capitán Heinz Wolfgang Schnaufer del IV/NJG 1, que iba a ser uno de los máximos ases de caza nocturna de la guerra, con 121 victorias, había aterrizado también en Hanau. Aunque había intentado atacar al enemigo mientras este cruzaba las fronteras belgas y después de concentrarse en la radio baliza «Ida» no había logrado ningún derribo.
Para la R.A.F. la incursión de Nuremberg había si do un costoso fracaso Aunque el 84 % de los aviones enviados habían logrado bombardear el objetivo, los resultados habían sido limitados. En Nuremherg, una factoría sufrió fuertes daños y otras tres fueron alcanzadas en menor medida. Las bombas caídas en Schweinfurt afectaron muy poco a la producción de rodamientos, la principal contribución de esa ciudad al esfuerzo de guerra alemán. En términos de aviones perdidos, el cuadro era todavía peor, 95 derribados, 10 destruidos al aterrizar, 70 dañados de diversa consideración y uno enviado al desguace. En comparación, el Mando del Bombardeo decía haber derribado cuatro Ju-88, tres Bf-109, dos Fw-190 y un Bf-110 Los alemanes admitieron tres aviadores muertos, ocho desparecidos y uno herido La R.A.F., por el contrario, había perdido 545 tripulantes. La victoria de la caza nocturna alemana, en especial de la NJG 1 había sido aplastante.
Morro de un Bf-110. Las antenas exteriores son del radar de interceptacion SN-2, y las interiores del FuG-212
Fuete:
Nachtjagdgeschwader 1. Nuremberg 1.944
Planeta DeAgostini
El año pasado no me dio tiempo a ver este lugar, otro de los que marcaron el desarrollo en las primeras horas del Dia-D.
Esta perfectamente conservado y muy bien acondicionado.
En la casamata nº1 se hace una recreación del ataque a la batería, (donde tienes la sensación de estar siendo bombardeado), y de la respuesta desde la batería con fuego de cañón. Lo grabé en video, pero el sonido era tan fuerte que saturó el micro de la cámara (no es que sea muy buena) y no se aprecia tan bien como quisiera. De todos modos el estruendo y el humo eran lo suficientemente reales como para subir la adrenalina.
En la casamata nº3 también hay un pequeño museo donde se recrean las condiciones de la batería con bastante material de época.
Wolfgang Lüth comenzó su carrera naval en abril de 1933 después de estudiar leyes durante 18 meses. En el verano de ese año paso los tres primeros meses de aprendizaje en el barco escuela Gorch Fock y a continuación un viaje de entrenamiento alrededor del mundo en el crucero ligero Karlsruhe. Tras otro año en el crucero ligero Königsberg fue transferido a los U-boot en febrero de 1.937. En julio de ese año se convirtió en el II WO (Erster Wachoffizier- Second Watch Officer) del U-27, haciendo una patrulla por aguas españolas durante la guerra civil.
En octubre ya era el I WO ( Erster Wachoffizier-First Watch Officer.), en el U-38, al mando del Kaptlt. Heinrich Liebe, estando de patrulla en septiembre de 1.939 cuando comenzo la guerra.
Tras un corto periodo en un barco escuela, asumio el control de un submarino Tipo IIB, el U-9, durante 6 patrullas y consiguió sus primeros exitos, entre ellos el hundimiento del submarino francés Doris en mayo de 1.940. Un mes mas tarde, el oberleutnant Wolfgang Lüth, puso en servicio el U-138 Tipo IID. En su primera patrulla con este submarino hundió cuatro barcos, con un total de 34.633 Tn, durante la noche del 20 de septiembre (un éxito para un submarino tan pequeño). En octubre, al vover de su segunda patrulla tras hundir una nave y dañar otra, recibio la Cruz de Caballero, siendo el unico comandante de este pequeño tipo de submarinos en conseguirla. Un mes mas tarde tomaria el mando del U-43 Tipo IX, modelo mas grande, con el que haria cinco patrullas, hundiendo 12 naves para un total de 68.067 Tn. En abril de 1.942 dejaria el U-43 para poner en servicio el U-181 Tipo IXD2.
En septiembre de 1.942, el Kapitänleutnant Lüth salio de Kiel para su primera patrulla con este submarino. Su área operacional incluía el Océano Índico así como las aguas sudafricanas. Alcanzo Ciudad del Cabo en octubre y durante las dos semanas siguientes hundió cuatro naves con un total de 21.987 Tn. El 16 de noviembre recibió un mensaje de radio anunciando que se le habían concedido las Hojas de Roble de la Cruz de Caballero. Antes de regresar, dos semanas después, hundió 8 barcos más con un total de 36.394 Tn. alcanzando Burdeos en enero de 1.943.
En marzo el Kptlt. Lüth salio de nuevo de patrulla hacia el Océano Indico y en ella y bajo condiciones difíciles, acabo con 10 naves hundidas para un total de 45.331 Tn. Durante esta patrulla fue el primer oficial de U-boot en recibir la Cruz de Caballero con Hojas de Roble, Espadas y Diamantes.
Esta patrulla fue excepcional, al ser la segunda patrulla mas larga de la guerra (y posiblemente de toda la historia de los sumergibles) con una duración de 205 días, solo superada por la patrulla de 225 días del Korvkpt. Eitel-Friedrich Kentrat a bordo del U-196.
Durante esta patrulla, Lüth puso en práctica varias ideas, como publicar un boletín de noticias del submarino, diseñadas para mantener a la tripulación física y mentalmente alerta.
Este tema fue tratado durante una conferencia con oficiales de la Kriegsmarine en Weimar (17 de diciembre de 1943) proporcionando una descripción fascinadora de los problemas psicológicos que podrían presentarse debido a la duración extrema de tal patrulla.
En enero de 1.944, tras más de cinco años ininterrumpidos navegando en los U-boot fue nombrado comandante de la 22. flotilla, donde entrenaría a los futuros comandantes de los submarinos.
En julio fue nombrado comandante del I. Abteilung de la Marineschule en Flensburg-Mürwik, donde se forman los futuros oficiales de la Kriegsmarine, y en noviembre se convirtió en el comandante en jefe mas joven de toda la historia de la German Marineschule.
Tras volver de su patrulla de 205 dias.
Pero el Kapitän zur See Wolfgang Lüth tuvo una muerte realmente atipica para alguien de su rango. Pocos días después de terminar la guerra fue muerto la noche del 13 de mayo de 1.945. En plena oscuridad fue alcanzado en la cabeza por el disparo de un centinela al no identificarse ni contestar a la contraseña.
Ha habido muchas especulaciones del motivo por el cual no respondió al centinela, desde un suicidio deliberado, a que pudiera ir bebido, exhausto, distraído, o que simplemente el centinela no le escucho.
Lüth fue uno de los mas polémicos comandantes de los U-boot, sobre todo por su firme y pública creencia en los dogmas del Nazismo. Pero otros aspectos de su personalidad e incluso sus éxitos han tenido detractores. Aunque hundió gran cantidad de tonelaje, sus éxitos ocurrieron sobre todo en aguas africanas y en el Océano Indico, donde los objetivos eran relativamente mas fáciles y las defensas mas escasas que en Atlántico norte.
Algunos de sus contemporáneos encontraban ridículas sus ideas sobre la dirección de la tripulación de un submarino; los comandantes que sufrían los ataques aéreos y las persecuciones de los destructores en el Atlántico no tenían el problema de mantener a sus tripulaciones alerta durante patrullas monótonas.
Lothar-Guenther Buchheim, autor de “Das Boot” ridiculiza en su libro la famosa conferencia de Lüth “Problemas de mando en un submarino” (aunque la conferencia tuvo lugar realmente dos años después de que supuestamente ocurrieran los hechos narrados en el libro, esta claro a que se refiere cuando se burla del “largo discurso del Lieutenant-Commander L.).
También era conocida la actitud paternalista de Lüth hacia su tripulación, incluso después de dejar la nave, y el control de los hábitos personales de sus tripulantes tanto como fuera posible. Todos los materiales de lectura traídos a bordo tuvieron que ganar la aprobación personal de Lüth, y los carteles de” pin-ups” fueron prohibidos. Promovió activamente sus teorías sobre la manera apropiada de mantener salud física en la patrulla, la uniformidad y la consumicion de ciertos alimentos, bebidas y cigarrillos.
Sin embargo, el estilo paternal de Lüth si parece haber evocado lealtad de por vida entre la mayoría de sus tripulantes, que aun lo veneran. También continuó ayudando a sus hombres en sus asuntos y carreras personales después de dejar U-181, respondiendo a sus peticiones de ayuda siempre que fuera posible.
Como declararía después el Großadmiral Dönitz, Lüth era un autentico líder entre sus hombres e incluso se pensó en el para ocupar algún cargo político (¿B.d.U.?) después de la guerra. De todos modos, de haber sobrevivido, posiblemente su destino a corto plazo habría sido el cautiverio debido a su lealtad al ideario Nazi.
Enero de 1.945
Dos días después de su muerte recibió el funeral de estado del Tercer Reich. Seis oficiales de los U-boot, condecorados con la Cruz de Caballero, formaron la Guardia de Honor en presencia del Großadmiral Dönitz. Hoy en día, una estela de piedra sirve para rendir homenaje a la memoria de este excepcional comandante de U-boot.
Funeral de Wolfgang Lüth
15 de Mayo, 1945
Flensburg-Mürwik
Fuente: u-boat.net Extraordinaria pagina sobre los submarinos alemanes.