In Memoriam

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Por xicu41 @ 15:23




Jagdgeschwader 26






El 24 de julio de 1940, el Major Adolf Galland mandó el Tercer Grupo de la Jagdgeschwader 26 Schlageter (III/JG 26) en su primera misión de la batalla de Inglaterra, la escolta de bombarderos Dornier Do-17 enviados sobre el estuario del Támesis. La patrulla de Galland fue interceptada por cazas Spitfire del 54º Escuadrón de la RAF, pero Galland consiguió sorprender desde arriba una de las secciones atacantes:
«Me pegué a la cola del avión que volaba por fuera del flanco izquierdo en el curso dé un viraje a la derecha. Conseguí mandarle una ráfaga larga y el Spitfire cayó casi verticalmente. Lo seguí hasta que la cubierta de su cabina salió disparada hacia mi avión y el piloto se lanzó, con la mala fortuna de que no se le abriese el paracaídas y se precipitase directamente al mar. »
En este combate los pilotos del III/JG 26 reclamaron tres victorias (de hecho, los británicos sólo perdieron un avión), pero tres Bf-109 alemanes no volvieron a su base. «No hay duda que la RAF puede ser un oponente formidable», diría Galland.
En el verano de 1940, Galland, «extravagante, autoanalítico y dado a alternar períodos de melancolía y de optimismo», se convertía en uno de los más eficaces comandantes de unidades de caza de la Luftwaffe. El Oberleutnant Gerhard Schöpfel, un oficial del III/JG 26, comenta así las cualidades de Galland:
«Tenía buen olfato para el enemigo, posiblemente porque la caza era uno de sus deportes favoritos. Pero no era fácil volar con él. Sobrevolábamos Dover y el sur de Inglaterra a 1.000 m, y la antiaérea era temible... pero era el jefe y le seguíamos. En mi opinión, era un excelente líder de caza.»
Muchos de sus pilotos supieron de la dificultad de tratarle personalmente. Su amor por la buena vida es legendario: fumaba unos 20 cigarros diarios y en la cabina de su Bf-109 tenía incluso un cenicero.
Como Galland, a la sazón un veterano de 28 años, los pilotos de la Luftwaffe estaban en su mejor momento y veían con optimismo la inminente batalla contra la RAF por el control de los cielos del sur de Inglaterra. Su alta moral parecía justificada, pues durante las primeras fases de la guerra los pilotos de caza alemanes habían podido con todo. En las campañas de Polonia, Noruega, los Países Bajos y Francia, la Luftwaffe había barrido a sus oponentes. Su caza monoplaza Messerschmitt Bf-109E era uno de los mejores del mundo y las tácticas concebidas por el cerebro gris de la Luftwaffe, Werner Mólders, habían demostrado su superioridad en combate. Pero el Mando de Caza de la RAF, equipado asimismo con aviones modernos e integrado por pilotos decididos, iba a convertirse en el peor enemigo enfrentado hasta la fecha por los alemanes.




Messerschmitt Bf-109


Focke-Wulf Fw 190






Los combates preliminares de la batalla de Inglaterra se libraron sobre el canal de La Mancha en julio, entre fuerzas de la Luftwaffe enviadas contra la navegación de cabotaje británica y patrullas de caza de la RAF que protegían ese valioso objetivo. Por parte alemana, el peso de los primeros combates de caza recayó en la Jagdgeschwader 51, a la que se unieron a finales de mes la JG 26 y otras unidades de caza de la Luftflotte 2 en la región de Pas de Calais. Estas fuerzas, a las órdenes del Jagdfliegerführer 2, el veterano de la I Guerra Mundial, Oberst Theo Osterkamp, iban a formar la punta de lanza del ataque de la Luftwaffe contra Gran Bretaña.
La JG 26 ocupaba tres aeródromos en Pas de Calais. La Geschwader Stabs Schwarrn, al mando del Kommodore Gotthard Handrick, y el I Gruppe del Hauptmann Kurt Fischer se hallaban en Audembert, el II Gruppe del Hauptmann Karl Ebbighausen tenía su base en Marquise; y el III Gruppe de Galland se encontraba en Caffiers. Este aeródromo, cercano a Guines, era poco más que un prado adyacente a una casa de campo, desprovisto de las facilidades propias de una base permanente. Los hombres se acomodaban en tiendas y los aviones habían sido dispersados por el prado en unos abrigos construidos con sacos terreros, cuidadosamente camuflados para impedir su detección. Estas condiciones precarias eran típicas de los aeródromos de caza de la Luftwaffe en las costas del Canal durante los primeros compases de la guerra.
En términos de prestaciones, el Messerschmitt Bf-109E y el Spitfire Mk I eran similares, pero el Hurricane MK I (el caza más numeroso de la RAF en 1940) era decididamente inferior al Bf-109. Schöpfel subraya que el Bf-109E «era superior al Hurricane y, por encima de los 6.000 m, más veloz que el Spitfire. Creo que nuestro armamento era mejor. Estaba más centrado en el avión, lo que mejoraba la precisión de tiro.». Galland discrepaba en este punto y era de la opinión que, mientras que la combinación de cañones y ametralladoras del Bf-109 era idónea para los buenos tiradores, el efecto de perdigonada de las ocho ametralladoras de los cazas británicos (las Browning de 7,7 mm) era más adecuado para los pilotos medios. Schöpfel reconocía que «los cazas británicos podían virar más cerrado que nosotros. Además, creo que el Messerschmitt no era tan resistente como sus aviones y no podía encajar el mismo nivel de daños». La mayor desventaja de los Bf-109 sobre Gran Bretaña era, empero, su limitado alcance táctico (unos 200 km), lo que, en palabras de Galland, los convertía en perros atados con cadenas.




Galland, durante la Guerra Civil.




En el aspecto táctico, la Luftwaffe tenía una clara ventaja sobre la RAF. Su unidad básica de combate era la Rotte (pareja) de líder y punto, que volaban separados unos 200 m. Dos Rotten formaban un Schwarm (cuarteto), que servia para articular las unidades mayores. Los Schwann volaban escalonados a diversas altitudes. Esta disposición permitía a los pilotos alemanes concentrarse mejor en la localización previa del enemigo. En palabras de Galland:
«La regla básica en combate es ver al enemigo antes que él te vea a ti. Como el cazador que acecha a su presa y maniobra hasta la posición más favorable para disparar, el piloto de caza debe detectar al oponente tan pronto como sea posible para poder obtener una posición superior para el ataque.»
Una ventaja adicional del sistema alemán era que cuando las formaciones rompían para el combate el punto se pegaba a su líder y lo protegía de un ataque por sorpresa. Por el contrario, las formaciones británicas en uve eran más difíciles de mantener, menos aptas para la detección del contrario y tendentes a romperse en aviones en solitario, mucho más vulnerables que las parejas alemanas.
Durante las primeras fases del asalto de la Luftwaffe sobre Inglaterra, los cazas alemanes realizaron salidas Frei Jagd (de caza libre) por delante de las formaciones de bombarderos, al tiempo que otros cazas mantenían el contacto visual con los bombarderos para protegerlos. Sin embargo, cuando las pérdidas de bombarderos comenzaron a aumentar, estas tácticas flexibles comenzaron a ser restringidas por intención expresa del comandante en jefe de la Luftwaffe, el Reichsmarschall Herman Göring.
El Adlertag (día del águila), el 13 de agosto, marcó el principio de una ofensiva generalizada contra el Mando de Caza de la RAF, sus aeródromos y las industrias aeronáuticas. La JG 26, mandada por su Kommodore, el comandante Handrick, escoltó un ataque de los Ju 87 Stuka del IV LG/I contra la base de Detling. Handrick era un atleta reputado, ganador de dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos de 1936 y comandante del Jagdgruppe 88 de la Legión Cóndor durante la Guerra Civil española. La JG 26 se vio envuelta en un masivo combate de caza sobre Dover contra cuatro escuadrones de la RAF y reclamó ocho victorias contra la pérdida de un único Messerschmitt. Entre los pilotos victoriosos estaban Galland, Schöpfel y el Kommodore del II Grupo, el Major Ebbighausen. Una Frei Jagd realizada sobre la misma área el 15 de agosto tuvo un éxito similar, pues ocho pilotos de la JG 26 reclamaron sendas victorias sin pérdidas propias. Sin embargo, no todo fue fácil para la JG 26, pues al día siguiente la sección de plana del II Grupo fue sorprendida por cazas Spitfire del 266º Escuadrón y su Kommodore resultó derribado. El puesto de Ebbighausen fue ocupado por el capitán Erich Bode.




Mantenimiento en tierra.






Correspondió a Schöpfel llevar al III/JG 26 al combate el 18 de agosto, pues Galland había sido llamado a Berlín para una conferencia con Göring. Schöpfel, de 27 años, había sido transferido de la infantería a la Luftwaffe en 1935 y había obtenido su primera victoria sobre Dunkerque. En septiembre de 1940 su palmarés era de 20 derribos y al final de la guerra, tras unas 700 misiones de combate, tenía en su haber 40 victorias. La salida del 18 de agosto fue una de sus más memorables.
Poco antes de las 13:00 horas, Schöpfel guió sus cazas a través de la costa de Kent en una Frei Jagd que debía preceder al ataque de los bombarderos de las Kampfgeschwader 1 y 76 contra las bases de Kenley y Biggin Hill. Cuando se acercaron a la primera, divisaron cómo los Hurricane del 501.º Escuadrón trepaban hacia la cota de combate. Schöpfel picó y, con dos cortas ráfagas, abatió los dos Hurricane que actuaban en descubierta de la formación. Después atacó el Hurricane que volaba en retaguardia y lo incendió. «Los ingleses continuaban imperturbables, pues no se habían dado cuenta de nada», recuerda Schöpfel, «de manera que me situé detrás de un cuarto aparato y di cuenta de él. » Tan cerca estaba que el aceite de su víctima ensució su Bf-109. Esa misma tarde el III/JG 26 volvió a la acción y abatió tres Hurricane del 32.° Escuadrón contra la pérdida de dos Bf-109E.
Mientras tanto, en Carinhall, Galland y otros comandantes de caza soportaban un alud de críticas del Reichsmarschall en torno a las pérdidas de bombarderos. Göring creía que los cazas debían volar en estrecha colaboración con los bombarderos, en tanto que los comandantes de unidades se oponían a este recorte de libertad operativa.


Tablero de control de un Bf-109




Algún tiempo más tarde, la postura de Galland respecto a las ideas de Göring se plasmo en una frase famosa: al final de una discusión sobre la incapacidad de la Jagdgeschwader de proteger a los bombarderos, Göring preguntó qué necesitaban los comandantes de las unidades de caza y Galland respondió que un Staffel de Spitfires. No obstante, el resultado inmediato de la conferencia que nos ocupa ahora fue que los Kommodoren de más edad fueron reemplazados por hombres más jóvenes y Galland tomó el mando de la JG 26, mientras que Schöpfel le sustituyó al frente del III Grupo.
No hubo respiro en los combates aéreos de finales de agosto y comienzos de septiembre. «La norma era de dos o tres salidas diarias», recuerda Galland, «y el desgaste, tanto físico como mental, de los pilotos fue considerable. El personal de tierra y los aviones estaban al límite.» El teniente Heinz Ebeling, al mando del 9/JG 26, fue abatido sobre el Canal el 31 de agosto pero pudo ser rescatado de las aguas por el servicio de salvamento marítimo alemán y volvió al combate ese mismo día. En la quincena entre el 24 de agosto y el 7 de septiembre, la JG 26 perdió un total de 23 cazas Bf-109E en combate.




Oberleutnant Gerhard Schöpfel



Pilotos del JG 26, con Gerhard Schöpfel en el centro.




Pero los pilotos alemanes infligían a su vez graves pérdidas a la RAF. El 28 de agosto, Galland encabezó una misión de escolta de los bombarderos enviados a atacar Rochford y Eastchurch. Poco después de cruzar la costa por Folkestone, los alemanes fueron interceptados por los Boulton Defiant del 264.° Escuadrón. Estos anticuados cazas con torreta ya habían sufrido fuertes pérdidas durante la batalla y no eran enemigo para los Bf-109E. La JG 26 abatió cuatro de ellos y dañó otros tres; el propio Galland se anotó un derribo. Este combate marcó el fin de la carrera del Defiant como caza diurno: los aviones supervivientes del 264.° Escuadrón fueron retirados de los cometidos de caza al día siguiente.
El 7 de septiembre se inició una nueva fase de la batalla de Inglaterra, cuando la Luftwaffe centró su atención en Londres. Los servicios de inteligencia alemanes creían que el Mando de Caza había casi agotado sus recursos y que los pocos cazas de la RAF restantes iban a ser sacrificados en la defensa de la capital. Sin embargo, los pilotos de caza alemanes comprobaron pronto que el vigor de la RAF no había decrecido y que las misiones de escolta hasta Londres complicaban más aún sus problemas de autonomía. Galland recuerda que la JG 26 perdió 12 cazas en septiembre:
«no por acción del enemigo, sino simplemente porque después de escoltar a los bombarderos durante dos horas, no consiguieron volver a tierra firme en Francia. Cinco de esos cazas aterrizaron como pudieron en tierras francesas; siete de ellos hubieron de amerizar.»
El 14 de septiembre, el Staffelkapitán del Escuadrón 7/JG 26, teniente Joachim Müncheberg, alcanzó su vigésima victoria y fue condecorado con la Ritterkreuz (Cruz de Caballero). En la época de su muerte en combate, el 23 de marzo de 1943, había conseguido 135 victorias.
El 15 de septiembre la batalla de Inglaterra llegó a su clímax; Galland recuerda así los combates de ese día:
«De regreso de Londres, divisé un escuadrón de 12 Hurricane al norte de Rochester. Atacando desde 800 m desde arriba y detrás, me lancé como una flecha entre sus patrullas y a bocajarro disparé sobre el avión que cerraba la formación, del que saltaron fragmentos de metal. En el último momento recuperé la maniobra y, pasando por encima de él, me situé en el centro de la formación. No es una sensación placentera. De nuevo abrí fuego contra un Hurricane próximo. Por suerte, los británicos tenían tanto o más miedo que yo. Ninguno me atacó. Cuando rompí el contacto, pude ver cómo dos paracaídas se desprendían de la formación.





Schöpfel y Galland, planificando una patrulla.




Oberleutnant Joachim Müncheberg (7/II JG 26)




«No fue tan fácil con el Hurricane que derribé al oeste de Dungeness. Le había causado graves daños, estaba en llamas y era una victoria segura. Pero no se estrellaba, sino que descendía realizando virajes suaves. Mis compañeros y yo repetimos los ataques sin resultado aparente. Me situé cerca de ese pecio volante y, desde una distancia de pocos metros, vi al piloto muerto en la cabina, mientras que el avión descendía hacia el suelo pilotado por la mano de un cadáver. »
A finales de septiembre era evidente que la Luftwaffe había fracasado en su intento de arrebatar la superioridad a la RAF sobre el sur de Inglaterra. Pero los pilotos alemanes siguieron combatiendo denodadamente y, el 24 de septiembre, Galland alcanzó su victoria n.° 40 en combate. Ese día, la JG 26 se las vio con los Hurricane del 17.° Escuadrón sobre el estuario del Támesis. Galland incendió un avión enemigo mediante una ráfaga bien centrada y pudo ver cómo el piloto abandonaba el avión en paracaídas. Su víctima era el oficial piloto Harold Brid-Wilson, con seis victorias en su haber y quien acabó la guerra con 11 y después se retiró de la RAF con el grado de vicemariscal del Aire.
En razón de su palmarés personal, Galland fue llamado a Berlín para recibir las Eichenlaubs (Hojas de Roble) para su Cruz de Caballero de manos del propio Führer. Era el tercer soldado alemán recompensado con esa condecoración. Su amigo y rival el Major Werner Mólders, Kommodore de la JG 51, la había recibido unos días antes. Estos dos hombres compartían con el comandante Helmut Wick de la JG 2 el honor de ser los máximos ases de caza de la Luftwaffe.
Durante el mes de octubre, los bombarderos se dedicaron a ataques nocturnos principalmente, pero los cazas alemanes insistieron en su batalla diurna mediante salidas a alta cota e incursiones de caza- bombardeo. Cada Gruppe hubo de convertir unos de sus Staffeln a misiones de ataque al suelo y sus Bf-109 fueron convertidos mediante la instalación de una bomba de 250 kg en un soporte ventral. «Casi no hubo tiempo para entrenar a los pilotos en el bombardeo», recuerda Galland, «y la mayoría de ellos lanzaron las primeras bombas de su vida en el transcurso de una incursión sobre Londres u otros objetivos en Inglaterra». Cada Grupo debía escoltar a sus propios Jabos (cazabombarderos) y los resultados de tales tácticas fueron poco relevantes. Como experto piloto de caza que era, Galland opinaba que: “Una actitud pasiva hacia los cazas enemigos, la sensación de inferioridad cuando eran atacados debido a la pérdida de velocidad, maniobrabilidad y régimen de trepada, unidas a los escasos efectos del lanzamiento de las bombas sobre áreas dispersas, se unieron para arruinar la moral de los pilotos de caza alemanes.”
La JG 26 realizó su última misión a gran escala sobre Gran Bretaña el 5 de diciembre.
A pesar de la derrota alemana en la batalla de Inglaterra, la Jagdgeschwader JG 26 había luchado mucho y bien, y su Kommodore Adolf Galland se había convertido en el máximo as alemán, con un total de 57 victorias, y condecorado con los Diamantes para la Cruz de Caballero.







Adolf Galland





Nacido el 19 de marzo de 1912 en Westerholt, al norte de Alemania, Galland decidió ser piloto durante los años veinte, mientras iba aún a la escuela. Durante este período se convirtió en un consumado piloto de velero y, pese a la oposición de sus padres, no cejó y consiguió emplearse en Lufthansa.
El 1 de octubre de 1935 fue nombrado alférez y enviado a una escuela de caza de la Luftwaffe como instructor. Cinco meses más tarde se anunció oficialmente la existencia de la Luftwaffe, organización prohibida por las autoridades aliadas tras la I Guerra Mundial, y Galland se unió a la Jagdgeschwader 132, equipada con biplanos Heinkel He-51. Galland fue enviado a España como parte de la Legión Cóndor en mayo de 1937. Durante la Guerra Civil española fue ascendido a teniente y nombrado comandante del Tercer Staffel. En agosto de 1938 fue reclamado a Alemania para ayudar a la formación de dos Gruppen de ataque al suelo.
Cuando Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939, Galland volaba en el avión de ataque al suelo Henschel Hs-123 como Staffelkápitan del II Gruppe de la Lehrgeschwader 2. Realizó unas 50 salidas durante la breve campaña y el 1 de octubre fue ascendido a capitán y condecorado con la Cruz de Hierro de 2. Clase.



Messerschmitt Bf-109 de Galland



A principios de 1940, Galland fue finalmente transferido a cometidos de caza, en calidad de Geschwaderadjutant de la JG 27. El 10 de mayo logró sus primeras victorias, dos Hurricane belgas. El 3 de junio su palmarés era de 12 aviones derribados.
Galland fue transferido a la JG 26 y durante las fases iniciales de la batalla de Inglaterra estuvo al mando de su III Gruppe. El 18 de julio fue promovido a comandante y, con un palmarés de 17 victorias, recibió la Ritterkreuz (Cruz de Caballero). A finales de la campaña mandaba la JG 26 y, con un total de 40 derribos, obtuvo las Hojas de Roble para la Ritterkreuz.
En 1941, Galland fue promovido al generalato y puesto al frente de toda la caza en el Oeste, los Balcanes, el Mediterráneo y el frente del Este. Galland continuó volando hasta un total de 94 victorias y el 28 de enero de 1942 fue retirado de primera línea. Por entonces ostentaba los Diamantes de la Cruz de Caballero. Durante 1943 y 1944, Galland se ocupó de organizar las defensas de caza de Alemania. Galland condenó públicamente las ideas estratégicas de Göring y en 1944 ello le costó el puesto. Sin embargo, por decisión expresa de Hitler, Galland recibió el encargo de formar y mandar una unidad de caza a reacción con los nuevos Me-262.
Aunque su unidad, la Jagdverband 44, combatió satisfactoriamente, no pudo influir en el desenlace de la guerra. Galland realizó su última misión dos semanas antes del fin de las hostilidades.







Fuente:
Cuerpos de Elite
Jagdgeschwader 26
Batalla de Inglaterra 1.940

COMENTARIOS

jueves, 15 de mayo de 2008

Por Invitado @ 3:09


Gran piloto, uno de los mejores.... sin importar que ideología política profesaba....Guiño

domingo, 08 de marzo de 2009

Por Invitado @ 0:12


;-sI PUES LA HISTORIA NOS DEMUESTRA UNA VEZ MAS QUE ALGUNOS DE LOS DIRIJENTES POLITICOS COMETIERON MUCHOS ERRORES , SIN EMBARGO LOS PILOTOS DE GUERRA LUCHARON HASTA EL ULTIMO MAS QUE NADA POR ELLOS MISMOS Y SUS COMPAÑEROS , ESTAS HISTORIAS SON APASIONANTES Y DEBERÍAMOS TENER MAS .GRACIAS POR LA INFORMACIÓN)