In Memoriam

Domingo, 25 de marzo de 2007

Por xicu41 @ 15:13


Invasion de Creta (Operacion Merkur)

7° Flieger Division
LLStR (Luftlande Sturm Regiment)
13.000 paracaidistas

5° Gebirgs Division (Cazadores de Montaña)
9.000 soldados

502 aviones Junkers Ju-52
85 planeadores DFS-230


Generaloberst Kurt Student
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Aproximadamente a las 7,15 horas del 20 de mayo, la primera oleada del XI Cuerpo Aerotransportado alemán comenzó a tomar tierra con planeadores y paracaídas en los alrededores de los pueblos cretenses de Maleme y Canea. Los alemanes esperaban encontrar una débil resistencia y por ello el general Kurt Student había contado con una rápida captura de los aeródromos tras arrollar a las pocas fuerzas greco-britanicas que defendían la costa norte de la isla. Por el contrario, los invasores se vieron envueltos en una sangrienta batalla de desgaste.
En Maleme dos compañías del I Batallón del comandante Koch, perteneciente al Regimiento Paracaidista de Asalto, habían aterrizado cerca de la playa situada en la desembocadura del río Tavronitis, desparramándose por el interior, hacia la colina 107, que era uno de los objetivos tácticos. Lo abrupto del terreno hizo que muchos planeadores se estrellasen al aterrizar, mientras las tropas neozelandesas que defendían la zona hacían un intenso fuego sobre los aviones. Koch, que resulto herido en la confusión de los primeros momentos, se vio forzado a concentrar sus fuerzas en el extremo occidental del aeródromo. Sus dos compañías habían tenido mas de 100 bajas, la mitad de su fuerza original. El III Batallón del Regimiento, por su parte, fue lanzado al este de Maleme y vino a caer entre los defensores neozelandeses. En poco mas de 40 minutos el fuego de estos había provocado una verdadera masacre entre los paracaidistas, 400 de los 800 atacantes estaban fuera de combate y entre los muertos figuraba el comandante Scherker, jefe del batallón. Los otros dos batallones, el II y el IV, no encontraron demasiada resistencia al sur y al oeste del aeródromo de Maleme, aunque el jefe del regimiento, el mayor general Meindl, fue herido de gravedad en el intento de socorrer a los restos del I Batallón. A media mañana de este día todo parecia indicar que el ataque a Maleme habia fracasado.
Mas al este, en Canea, los atacantes estaban encontrando una resistencia semejante a la encontrada en Maleme. Las dos restantes compañías del I Batallón del Regimiento Paracaidista de Asalto habían intentado eliminar las dos baterías situadas en las proximidades de la zona de desembarco, una antiaérea y otra de campaña. Pero los planeadores se habían dispersado excesivamente al aterrizar, de modo que la compañía que tenia que tomar la batería antiaérea no solo fue incapaz de localizar las piezas sino que tuvo grandes bajas por el fuego de un regimiento galés y de los Húsares de Northumberland. En cambio, la compañía que debía apoderarse de la batería de campaña tuvo mas éxito, capturando los cañones y haciendo unos 180 prisioneros. El I Batallón Paracaidista del capitán von der Heydte tuvo mas suerte en su aterrizaje, haciéndolo de forma compacta al sur de la cárcel local; seguidamente avanzo hacia el pueblo de Penivolia donde ya encontró mayor oposición.



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Mas al norte, el II Batallón Paracaidista logro tomar tierra cerca de Galatas y, aunque tuvo unas 150 bajas en la operación de aterrizaje, consiguió al menos amenazar las posiciones neozelandesas en las alturas de Galatas. El III Batallón Paracaidista, por su lado, tomo tierra en grupos muy separados al este de Galatas, siendo atacado inmediatamente por los neozelandeses. Incapaz de agruparse, este batallón no pudo en ningún momento combatir organizadamente. Por ultimo, el batallón de ingenieros lanzado al oeste de la cárcel encontró igualmente una fuerte resistencia por parte de las fuerzas griegas allí establecidas.

Resumiendo. Durante la mañana del 20 de mayo la primera oleada del XI Cuerpo Aerotransportado del general Student había aterrizado en enorme confusión, encontrando una resistencia totalmente inesperada. Las bajas eran muy numerosas y si bien era cierto que las tropas desembarcadas en Maleme y en Canea solo estaban separadas entre sí por unas ocho millas, no aprecia que estuviesen en condiciones de establecer contacto. Un gran numero de oficiales superiores habían muerto en la operación, entre ellos el teniente general Süssman, jefe de la 7ª división Aerotransportada. Süssman y su estado mayor se habían estrellado con el planeador que los transportaba nada mas despegar, en Grecia, y el mando de la división había recaído desde entonces en el coronel Heidrich. El doble fracaso de Maleme y Canea hacia presagiar que la segunda oleada tampoco tuviera éxito.



El plan original para un ataque aerotransportado sobre Creta había sido preparado por Student en los primeros días del mes de abril de 1941. Había sido el mismo quien, el 21 de abril, había logrado convencer al poco entusiasmado Hitler de que Creta podía ser tomada desde el aire. La invasión por mar era imposible a causa del dominio naval de los británicos, de manera que cualquier ataque anfibio debía estar subordinado a una previa acción aérea de desembarco. A partir de ese día Student había iniciado frenéticamente la preparación de la Operación Merkur para el siguiente 15 de mayo. Posteriormente esta fecha fue aplazada para el 20 de mayo. Las tropas necesarias para la operación, al igual que los medios de transporte aéreo y de apoyo logístico, fueron reunidos en un tiempo extraordinariamente corto. El XI Cuerpo de Student comprendía a la 7ª División Aerotransportada (siete batallones), al Regimiento Paracaidista de Asalto (cuatro batallones) y a la 5ª División de Montaña del teniente general Ringel. Esta ultima venia a sustituir a la 2ª División Aerotransportada, por entonces desplegada en Rumania para proteger los campos petrolíferos de Ploesti. En realidad, muchos de los paracaidistas carecían de experiencia de experiencia en combate y las unidades de montaña no habían sido instruidas en operaciones aerotransportadas. Pese a esto, Student las había escogido porque estaban habituadas a combatir en terreno accidentado con armamento ligero.



Coronel Brauer
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Las armas pesadas serian lanzadas por separado, lo que significaba que en los primeros momentos de la operación, las tropas solo dispondrían de subfusiles MP-38 y pistolas Luger, ambas de poco alcance y escasa potencia de fuego. Para el transporte de su fuerza Student contaba con unos 250 Junker 52 y 80 planeadores DFS-230, además de la correspondiente aviación de caza y de bombardeo.
Por lo que se refiere al enemigo, los servicios de información alemanes habían estimado que en Creta solo había unos 5000 soldados británicos y de los Dominios ingleses, incluyendo las tropas griegas allí existentes. Estas fuerzas estaban desplegadas a lo largo de la costa norte de la isla defendiendo los campos de aviación. Había un aeródromo en Maleme, otro en Retimo, al este de Canea, y un tercero en Heraklion.
El plan adoptado finalmente por Student para la Operación Merkur estaba sujeto tanto a las limitaciones logísticas de sus medios como a la naturaleza de los objetivos escogidos y a su valoración de la capacidad defensiva de los británicos. Las dos terceras partes de sus propias fuerzas consistían en los 14000 hombres de la 5ª División de Montaña y estos solo podían desembarcar en Creta si se capturaba alguno de los aeródromos o improvisando pistas de aterrizaje. Por lo tanto, el ataque inicial debían llevarlo a cabo los 8100 paracaidistas de la 7ª División Aerotransportada y del Regimiento Paracaidista de Asalto.





Sin embargo, como no existían aviones suficientes para lanzarlos en una sola oleada, Student se veía obligado a lanzar el primer ataque en dos fases. Y esto quería decir, además, que la segunda oleada no podía alcanzar Creta hasta unas ocho horas después del primer lanzamiento. La primera oleada fue articulada en dos grupos, el del oeste y el del centro. El grupo del oeste estaría formado por el Regimiento Paracaidista de Asalto de Meindl, menos dos compañías y tendría como objetivo el aeródromo de Maleme. El otro grupo mandado por Süssman, lo integrarían el 3º Regimiento Paracaidista, la artillería antiaérea divisionaria, los batallones de ingenieros y las dos compañías restantes del regimiento de Meindl. Su misión consistiría en apoderarse de la zona de Canea y de la bahía de Suda. La segunda oleada la constituirían las demás unidades del grupo del centro que debían aterrizar en Retimo, y el grupo del este. Este ultimo grupo, consistente en el 2º Regimiento Paracaidista reforzado con un batallón, tendría como misión el ocupar el campo de aviación de Heraklion y permitir la llegada de la 5ª División de Montaña.







Como los servicios de información hacían suponer que las fuerzas británicas en Creta eran relativamente escasas, se calculo que las primeras tropas de desembarco alcanzarían sus objetivos con cierta rapidez. Desgraciadamente para Student y para sus hombres, estas informaciones se basaban en una estimación errónea de las fuerzas que guarnecían Creta. En realidad, el 20 de mayo había en la isla 27500 soldados de Gran Bretaña y de los Dominios, aparte de los casi 14000 griegos evacuados de la Grecia constitucional. Bien es verdad que estas fuerzas estaban pobremente dotadas de armamento pesado, de pocos elementos acorazados y que su material de transmisiones era totalmente inadecuado, pero aun así su moral era alta y estaban firmemente decididos a resistir bajo el mando del mayor general Bernard Freyberg.
El lanzamiento en Heraklion fue desastroso. Los Ju52 llegaron en grupos sueltos, volando en círculos sobre las zonas de lanzamiento en enorme confusión. Para los hombres del “Black Watch” el cazar a los paracaidistas en el aire fue un “tiro al pichon”, capturando a continuación en tierra a los pocos supervivientes. El II Batallón del 1º Regimiento Paracaidista tuvo mas de 400 bajas al aterrizar al oeste del campo de aviación y los que sobrevivieron tuvieron que hacer frente a un duro ataque con carros y vehículos blindados. Muchos paracaidistas perecieron al intentar recuperar los contenedores que llevaban sus armas pesadas.
El III Batallón del mismo regimiento tomo tierra al oeste de Heraklion, encontrando menos oposición, pero muy pronto se vio combatiendo duramente en el centro del pueblo con tropas británicas y griegas. El II Batallón del 2º Regimiento, en cambio, tuvo un aterrizaje sin grandes problemas y pudo bloquear la carretera de la costa. El coronel Braüer, jefe del 1º Regimiento Paracaidista y el responsable de la captura del aeródromo de Heraklion, tomo tierra con su I Batallón al este de dicho aeródromo, muy cerca de la estación de radio que en él existía, pero no le fue posible apoyar al II batallón en la ocupación del campo de aviación. Por su parte, una porción del I Batallón se había retrasado en el lanzamiento y no consiguió acercarse al aeródromo antes de la media noche. Braüer, recogiendo la poca información que le iba llegando, pudo percatarse de que sus dispersos y maltratados batallones no estaban en condiciones de alcanzar los objetivos asignados. En Retimo, también después de varios retrasos, el 2º Regimiento Paracaidista del coronel Sturm saltó sobre una zona bien defendida por tropas australianas y griegas, atrincheradas en las colinas que se extendían paralelamente a la carretera de la costa y dominando el aeródromo. El III Batallón cayo al este del pueblo, muy diseminado pero alejado de las posiciones australianas, pudiendo así reagruparse con rapidez y avanzar hacia Retimo.



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La Plana Mayor regimental, por el contrario, tuvo la mala fortuna de tomar tierra delante de la posición principal de los australianos, sometida a un fuego intensisimo y dejando 80 hombres en manos del enemigo. En cuanto al I Batallón, éste aterrizó todavía mas al este, también muy disperso y bajo el fuego de las tropas australianas, a ultima hora de la tarde, el III Batallón estaba intentando abrirse paso es Retimo, desalojando a la policía griega que lo defendía, en tanto el I, todavía sin terminar de reagruparse, trataba desesperadamente de expulsar a los australianos de las alturas que dominaban el aeropuerto.

En Atenas, mientras tanto, Student estaba ya en condiciones de reunir los informes de la Luftwaffe y los informes que le iban llegando de Creta. A lo largo de la tarde todo aprecia indicar que el plan no se estaba desarrollando según lo previsto. Al anochecer Student llego a la conclusión de que la situación era francamente desfavorable en Heraklion, al mismo tiempo que empezaba a temerse lo peor en Retimo, por la total ausencia de noticias. Sabia en cambio, que el Regimiento de Asalto había ocupado parcialmente el campo de aviación de Maleme y esto le decidiría, no sin vacilaciones, a apoyar este éxito limitado, trasladando el esfuerzo principal de la operación del este al oeste. El aeródromo de Maleme debía ser capturado para que en el pudiera desembarcar la 5ª División de Montaña y de esta manera arrollar las posiciones británicas partiendo del oeste. También a partir de esos momentos las decisiones de los jefes británicos tuvieron una influencia importante en el curso de la batalla. Freyberg, que carecía de los medios de transmisión apropiados, no pudo controlar los acontecimientos y la iniciativa quedo en manos de sus subordinados. Durante la noche del 21 al 22 de mayo y en las primeras horas de la mañana siguiente los británicos pudieron haber contraatacado, arruinando las perspectivas de éxito de Student. Pero si bien es cierto que los australianos contraatacaron vigorosamente, impidiendo que los alemanes se apoderaran del aeródromo de Retimo, en otros lugares los defensores permanecieron inactivos. En Maleme, para mayor desgracia, retrocedieron en un exceso de precipitación cuando el jefe del batallón neozelandés que defendía la colina 107, creyendo que su exhausta fuerza seria arrollada al día siguiente, replegó a sus hombres durante la noche. En realidad, eran los agotados paracaidistas de Regimiento de Asalto quienes esperaban ser atacados y fueron ellos los verdaderamente sorprendidos al encontrar desocupada la colina. Student, decidido ya a apoyar las tropas de Maleme, comenzó a enviar abastecimientos y refuerzos a la zona situada al oeste del río Tavronitis. Gracias a ellos los paracaidistas pudieron progresar en dirección a Canea y en las primeras horas de la tarde el I Batallón de la 5º División de Montaña desembarcaba en Maleme.






El aeropuerto estaba sembrado de Ju52 ardiendo o destruidos e incluso seguía sometido al fuego del enemigo, lo que exigió un enorme esfuerzo para organizar la llegada de los refuerzos. Meindl, el jefe del Regimiento Paracaidista de Asalto, estaba herido por lo que Student nombró para reemplazarle al impulsivo pero ambicioso y duro coronel Ramcke. Mientras los paracaidistas alemanes conseguían mantener inmovilizados a los defensores de Retimo y Heraklion, durante todo el día 22, batallón tras batallón de montaña iba desembarcando en el aeródromo de Maleme, siendo enviado inmediatamente en dirección este. Ringel, jefe de la 5º División, asumió el mando operativo en Creta cuando ya solo era cuestión de tiempo la derrota de los británicos. Todavía los defensores de Creta combatían con dureza para mantenerse en Galatas, Canea y Suda. Pero el 24 de mayo Freyberg había abandonado ya toda esperanza de poder conservar Creta. Tres días mas tarde, el día 27, se tomo la decisión de evacuar la isla mientras los alemanes progresaban lentamente hacia el este con la intención de auxiliar a los supervivientes de la segunda oleada en Retimo y Heraklion. A partir de este momento la ultima fase de la batalla consistió en la persecución hacia el sur, a través de las agrestes montañas de Creta.
La invasión de Creta costo a los alemanes unos 3200 muertos y unos 3400 heridos. Por su parte la Luftwaffe perdió 170 Ju52 y 40 aviones de combate. En el otro bando, los británicos tuvieron también 2500 muertos y 11800 prisioneros. La mayor parte de las fuerzas griegas, incluyendo a la policía de Retimo, cayeron en manos de los alemanes. Si embargo, pese a la victoria final, la batalla de Creta fue una sangrienta y durisima experiencia para los paracaidistas alemanes, particularmente para los de la primera oleada. Muchos de los jefes resultaron muertos y heridos o cayeron prisioneros, y la gran dispersión de las unidades dejo el mando real en manos de oficiales y suboficiales.
De todos modos, lo cierto es que, a pesar de la victoria conseguida en Creta, Hitler quedo muy impresionado por las enormes perdidas sufridas y decidió no volver a utilizar jamas a sus paracaidistas en una operación de gran envergadura. Aunque los paracaidistas alemanes tomaron parte en otras acciones de pequeña escala, su papel en futuro seria el de unidades de elite del ejercito de tierra.

COMENTARIOS

Domingo, 09 de marzo de 2008

Por Invitado @ 22:04


excelente trabajo

Domingo, 22 de julio de 2012

Por victor schoung @ 3:37


Su trabajo es muy bueno, y se le agradece que sólo relate los hechos históricos sin incluir la política. El valor y el sacrificio de los paracaidistas alemanes fue memorable, Operación Mercurio fue una gran operación militar inigualable, ya en la actualidad las fuerzas armadas del mundo reconocen el entrenamiento y el valor dejado  por las Fallschirmjager alemanas.