In Memoriam

S?bado, 31 de marzo de 2007

Por xicu41 @ 0:36


Incursion en Simi


George Jellicoe
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La peque?a isla de Simi esta situada en el extremo oriental del mar Egeo, a unos 30 km. de la costa turca. Los italianos la hab?an ocupado despu?s de la conquista de Grecia por los alemanes en los primeros d?as del verano de 1941, partiendo de Rodas, su principal base en las islas Dodecaneso. Desde entonces el ?nico intento serio para contener el avance de las fuerzas del eje desde dichas islas hab?a sido realizado por los comandos 50 y 52, pero sus dos desembarcos hab?an sido rechazados y la operaci?n supuso, adem?s, el hundimiento de un destructor.
Cuando Italia capitul? a primeros de septiembre de 1943, los aliados hicieron un nuevo intento con el env?o de una peque?a fuerza a las islas. Su objetivo era fortalecer la moral de los mandos italianos, presionados por los alemanes para que continuasen luchando a favor del Eje o depusiesen sus armas. Los Aliados deb?an impedirlo actuando con rapidez pero no estaban en condiciones de distraer fuerzas importantes de las que operaban en Salerno o en el sur de Italia. Por lo tanto, si bien el alto mando hab?a resuelto traer al Egeo la 8? Divisi?n India en las pr?ximas semanas, fue el Escuadr?n Especial Anfibio (SBS) del comandante Jellicoe el encargado de mantener el cerco. El SBS fue seguido por el Escuadr?n de Operaciones Especiales (SRS) del comandante ?Paddy? Mayne y por los hombres del Grupo Especial de Operaciones del Desierto (LRDG), que hab?an sido destinados a operaciones anfibias. La unidad de Mayne contaba con unos 250 hombres, y el Escuadr?n de Jellicoe un numero similar, muchos de ellos antiguos miembros de las secciones anfibias de los comandos.
Cincuenta hombres del Escuadr?n ?S? de Jellicoe desembarcaron el 9 de septiembre, precisamente al d?a siguiente de la comunicaci?n oficial de la rendici?n de Italia. El desembarco tuvo lugar en la isla griega de Kastellorizon, unos 100 km. al este de Rodas, casi sin encontrar resistencia por parte de los 300 hombres que compon?an la guarnici?n.


El Tewfik
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Esa misma noche el teniente coronel D.J.T. Turnbull ?que unas semanas mas tarde mandar?a las reci?n creadas Fuerzas Especiales de Oriente Medio- vol? a Simi en un hidroavi?n capturado a los italianos para intentar reunirse con el comandante Jellicoe en Rodas. Jellicoe hab?a saltado en paraca?das con otros dos hombres sobre esta isla. Tras tomar tierra ileso, pese al fuego que se le hizo desde tierra, Jellicoe consigui? llegar hasta el almirante Campioni e identificarse como oficial brit?nico. El almirante italiano le recibi? con cortes?a, pero al igual que otros italianos que ten?an a sus familias en territorio ocupado por los alemanes, se ve?a obligado a cooperar con ellos. Jellicoe no pod?a garantizarle en ning?n caso la llegada inmediata de tropas brit?nicas y de este modo la negociaci?n resulto infructuosa. Sin embargo, el SBS ocupo algunas de las otras islas y una de sus unidades, el escuadr?n ?M? del comandante J.M. ?Jock? Lapraik llego a Simi el 17 de septiembre en una flotilla de canoas ?la t?pica embarcaci?n del Egeo para la pesca y el comercio. Simi ser?a con el tiempo el objetivo preferido del escuadr?n, pero en este primer desembarco fue recibido con r?fagas de ca??n de 20 mm. Uno de los hombres de Lapraik, Anders Lassen, hab?a sido enviado en su canoa para reconocer el lugar del desembarco y como el ca??n disparaba por encima de su cabeza, lanzo tales improperios en su dan?s natal que los artilleros sorprendidos, interrumpieron el fuego.
Una vez en tierra, Lapraik necesito de toda su paciencia de hombre de leyes no solo para negociar la rendici?n de los 140 soldados que constitu?an la guarnici?n de la isla ?casi el triple de su propia fuerza- incluyendo al jefe de la misma, el teniente Andrea Occhopinti, sino tambi?n para mantener la paz entre los italianos y la poblaci?n griega aut?ctona.
Durante las siguiente semanas, los hombres de Lapraik llevaron a cabo varios reconocimientos en Rodas y en las otras islas vecinas. Pero todos sus planes se vinieron abajo cuando los alemanes, comprometidos en la reconquista del Dodecaneso, se presentaron en Simi. Su primer ataque, en la ma?ana del 7 de octubre, fue rechazado gracias al fuego de las ametralladoras Bren del SBS.



J.M. "Jock" Lapraik
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El segundo ataque tuvo algo mas de ?xito, pero tambi?n fueron obligados a retirarse, perdiendo mas de 50 hombres; el escuadr?n ?M? solo tuvo un muerto y dos heridos. Teniendo el dominio del aire, los alemanes pudieron bombardear las posiciones de los brit?nicos durante los d?as que siguieron hasta que Lapraik se decidi? a evacuar la isla el 12 de octubre. Conseguido esto, los alemanes tambi?n abandonaron la isla.
En el mes de noviembre, sin embargo, los alemanes pose?an suficientes tropas en las islas como para mantener en Simi una guarnici?n permanente al mando de un comandante. La fuerza a sus ordenes estaba compuesta por 18 alemanes, dos oficiales italianos, 60 hombres de la Milicia Fascista, 10 cocineros y ?lavaplatos? y algunos carabinieri en funciones de polic?a. Para proteger la isla contra cualquier nuevo desembarco, los alemanes situaron destacamentos en Punta Malo, Panormiti y en la casa del gobernador.
Pero estas precauciones defensivas no eran suficientes para protegerla de los hombres del escuadr?n ?M?, que conoc?an muy bien la geograf?a de la isla y estaban decididos a recuperarla.
A fines de octubre de 1943 el Estado Mayor de las Fuerzas Especiales del Cuartel General brit?nico en Oriente Medio comenz? a preparar una incursi?n que sirviese de modelo para el empleo de fuerzas de desembarco en operaciones de peque?a escala y que, adem?s, sirviese para algo mas que para destruir las defensas enemigas. Si tenia ?xito, los alemanes se ver?an obligados a reformar sus guarniciones en las islas debilitando otros frentes m?s importantes, ya que Hitler era partidario de mantener la presencia alemana en el Mar Egeo. Por otra parte, esas guarniciones necesitar?an ser abastecidas convenientemente y los convoyes encargados podr?an ser atacados desde el aire. Las perdidas que sufriese la marina alemana por ese motivo seria una importante sangr?a para sus escasos recursos navales.
Los dos art?fices del plan, Turnbull y Lapraik, sab?an de todo esto. Pero tambi?n ten?an el prop?sito de provocar el mayor da?o posible e infligir grandes bajas a los alemanes de Simi. Para facilitar la operaci?n se hab?a desembarcado previamente equipo de reconocimiento durante la segunda semana de septiembre.



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Su misi?n era obtener informaci?n y localizar la situaci?n de las tropas enemigas, as? como tambi?n conocer el estado de los muelles y de los dem?s recursos existentes en la isla. Lapraik hab?a planeado destinar parte de su escuadr?n ?una patrulla al mando del teniente de 23 a?os R. ?Bob? Buny- a atacar el cuartel general alem?n, situado en el viejo castillo del pueblo.
Esta patrulla deb?a causar el mayor numero posible de bajas al enemigo en tanto una segunda patrulla, formada por el propio Lapraik con otros tres hombres, se deslizar?a en los muelles para destruir las canoas que se constru?an en el mismo. Estas canoas pesaban hasta 20 toneladas y eran utilizadas por los alemanes para abastecer las islas y su destrucci?n dificultar?a mucho dicho abastecimiento. Una tercera patrulla, dotada de ametralladoras Bren, se encargar?a de proteger la retirada de las otras dos.
Adem?s de ametralladoras Bren, el escuadr?n contar?a adem?s con armas port?tiles, incluyendo MP-40 tomadas a los alemanes. La MP-40, cuya velocidad de tiro era de 500 disparos por minuto y pose?a una precisi?n muy superior a cualquier arma brit?nica de ese tipo, era muy apreciada para operaciones de esta clase. Los hombres de Lapraik hab?an sido tambi?n entrenados en los m?todos de demolici?n cl?sicos del SBS y estaban familiarizados con el uso de la bomba Lewis ( una mezcla de explosivo pl?stico y material t?rmico incendiario de apariencia semejante a un pastel de navidad ) y el de otras cargas de demolici?n de acci?n retardada. Muchos de ellos, adem?s, hab?an combatido en el desierto, otros hab?an pertenecido a las secciones especiales anfibias de los comandos. Todos ellos eran, pues, profesionales endurecidos por la lucha.
El 20 de noviembre estas patrullas se aproximaron a la isla de Simi en dos canoas y desembarcaron cerca de la bah?a. Bob Buny condujo su peque?a fuerza al cuartel general del enemigo. El y sus hombres se movieron con cuidado entre los escombros producidos por los anteriores bombardeos, procurando evitar los cristales rotos que hab?a en las sendas que conduc?an a la casa de gobernador.



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No parecia haber centinelas, pero su presencia debi? ser detectada por los alemanes ya que Buny percibi? un susurro de voces de alarma. El jefe de la patrulla actu? con rapidez, arrojando una granada de mano en lo que aprecia ser el asentamiento de una ametralladora ligera, en la esquina de una habitaci?n de la planta baja del edificio donde se encontraba el cuartel general. Buny y sus hombres oyeron los gritos de los heridos por la explosi?n mientras ve?an que varios soldados se acercaban por el camino de la bah?a. Los siete alemanes que llegaban fueron abatidos por el sargento ?Tanky? Wary, en tanto que el mismo Buny abat?a a otro enemigo que se hab?a asomado fugazmente a una ventana.
Un amenazador silencio sigui? a este primer acto de violencia. El comandante alem?n intentaba preparar un contraataque y el resto de la guarnici?n de la isla tenia puesta su atenci?n en los muelles, donde la patrulla de Lapraik estaba ya actuando. Buny aprovecho este momento de calma para colocar una carga explosiva de 10 kg. en la fachada del edificio, retir?ndose a continuaci?n para unirse a la patrulla de Lapraik no sin ir dejando un reguero de trampas ?cazabobos? para detener a sus perseguidores.
Entre tanto, los hombres de Lapraik hab?an llegado ya a los muelles sin haber sido descubiertos a pesar de que hab?a varias ametralladoras de la Milicia Fascista en Punta Malo, dominando la bah?a. Los brit?nicos colocaron varias cargas explosivas en las canoas en construcci?n y en los generadores que hab?a en la planta el?ctrica, as? como en un almac?n de v?veres que encontraron a su paso.
Cuando estas cargas hicieron explosi?n los italianos comenzaron a disparar instintivamente en direcci?n a la bah?a, creyendo seguramente que los atacantes ten?an all? sus embarcaciones. Pero este fuego no solo estaba mal dirigido, sino que sirvi? a los brit?nicos para conocer la situaci?n de las posiciones defensivas. Esto fue aprovechado por los hombres del sargento Wittle para acallar las armas del enemigo mientras los dos grupos atacantes se retiraban. Una vez todos los hombres del SBS se encontraron a bordo de sus canoas, Lapraik tomo la decisi?n de atacar la isla de Nixtros.



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Si esta acci?n formaba parte del plan original, es dif?cil afirmarlo, pero todo parece indicar que el ataque estaba previsto de antemano. Nixtros se encuentra a 40 km al este de Simi, por lo que hubo que esconder las canoas durante el d?a para evitar a la aviaci?n alemana. Las embarcaciones anclaron todo este tiempo muy pegadas a las peladas rocas de color blancuzco de una ensenada desierta. Para mejor disimular su presencia, fueron cubiertas con redes de camuflaje. No fue f?cil encontrar buenas playas en las islas griegas del Egeo, y por esa raz?n, las canoas del SBS se ve?an obligadas a veces a esconderse en las costas de la neutral Turqu?a. Los capitanes de estas embarcaciones sol?an llevar monedas de oro para comprar el silencio de cualquier testigo inquisitivo.
Al llegar a Nixtros los hombres del SBS pudieron comprobar que la isla tenia dos peque?as bah?as y consist?a en realidad en un volc?n extinguido de mas de 750 m de altitud. En marzo de 1944 seria escenario de la captura de dos grandes transportes, pero en esta ocasi?n la patrulla mandada por el teniente Birmose solo encontr? unas pocas canoas alemanas.
Las embarcaciones fueron incendiadas y tambi?n se procedi? a destruir el cable telef?nico submarino existente en la isla. La inutilizacion de este cable privar?a a los alemanes del medio de enlace mas seguro que pose?an para la comunicaci?n entre las guarniciones isle?as, pues la radio pod?a ser interceptada y las embarcaciones que llevaban ordenes estaban expuestas a ser capturadas por los brit?nicos. De hecho, este sistema telef?nico fue uno de los principales objetivos del SBS durante esta fase de las operaciones en el Mediterr?neo oriental.
Los hombres que hab?an desembarcado en Nixtros se dirigieron despu?s a la isla de Piscopi. Sus defensores, un pu?ado de carabinieri, fueron desarmados, procedi?ndose luego a destruir la estaci?n telef?nica de la isla. Seguidamente los atacantes regresaron a Simi para averiguar el alcance del da?o causado. Una vez en tierra, aprovecharon la ocasi?n para eliminar una desenfilada posici?n de ametralladoras que les fue revelada por los naturales de la isla. Una patrulla italiana intento cortarles la retirada, pero fue obligada a retroceder por el fuego de las ametralladoras Bren.



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La incursi?n sobre estas tres islas tuvo tal ?xito que los alemanes procuraron no hacer publica ninguna noticia sobre ella. Las Fuerzas Especiales del Oriente Medio mantuvieron una posici?n constante sobre estas guarniciones del Egeo. En julio de 1944 el coronel Turnbull capitaneo una fuerza de 210 hombres ?en su mayor?a griegos pero incluyendo tambi?n 81 hombres del SBS- en un nuevo ataque a Simi. Las renovadas defensas de la isla resistieron cinco horas antes de la rendici?n de los alemanes. Conseguido este ?xito, los atacantes la abandonaron.
Esta fue la ultima operaci?n de envergadura llevada a cabo por el SBS en el mar Egeo. En ocho meses de continuas incursiones, hab?an obligado a los alemanes a emplear mas de 18000 hombres en la defensa de las islas. En cambio, los aliados nunca dispusieron de mas de 3000 en estas operaciones.



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