In Memoriam

S?bado, 07 de abril de 2007

Por xicu41 @ 0:46



HMS ONSLOW
Mar de Barents 31-12-1.942



En el ?ltimo d?a de 1942, las 1.610 toneladas del destructor HMS Onslow surcaban un mar de aguas tranquilas, dirigiendo la escolta del convoy JW 51 B, compuesto por 21 mercantes cargados con material de guerra para el Ej?rcito sovi?tico en Murmansk. Bajo el mando del contralmirante Robert Burnett, otros dos cruceros, el Sheffield y el Jamaica, estaban a menos de 50 millas al norte del convoy, dirigi?ndose hacia el, la ma?ana del 31 de diciembre.
La visibilidad era bastante buena para las condiciones de un invierno ?rtico (entre 5 y 6 millas) pero las frecuentes nevadas lo tapaban todo, reduci?ndola a cero. La situaci?n de la tripulaci?n de los buques era muy mala: las temperaturas bajo cero convert?an las operaciones m?s sencillas en extremadamente dif?ciles, el metal congelado de las herramientas pod?a lacerar la piel de una mano desnuda, los vig?as sufr?an regularmente de severos congelamientos y cualquier hombre ca?do al agua se daba por perdido, muerto en minutos por las heladas aguas del oc?ano ?rtico. Los mismos destructores estaban afectados por el fr?o pues ?ste congelaba la espuma marina salpicada sobre cubierta, haciendo penoso el manejo de los ca?ones de proa.
Despu?s de m?s de tres a?os de constantes operaciones militares, la Royal Navy hab?a desarrollado una fuerza de combate altamente efectiva, con los principales logros a bordo de sus destructores escolta. Aparte del constante peligro de ataque por parte de los U-boot, los comandantes de destructor del convoy ten?an que hacer frente a embarcaciones de superficie alemanas. Los brit?nicos se dieron cuenta de que tendr?an que lanzar sus nav?os de escolta contra cualquier barco enemigo, sin reparar en las p?rdidas, a fin de mantener el convoy a salvo. La actuaci?n del Onslow en la batalla del mar de Barents iba a ser un soberbio ejemplo del esp?ritu de la Royal Navy.



HMS OnslowImagen


Las tripulaciones de los buques de escolta estaban alerta para la acci?n, pues todo el mundo sab?a en el convoy que las poderosas fuerzas de superficie de la marina alemana, amarradas en el norte de Noruega, har?an todo lo posible por destruirlo. El almirantazgo hab?a interceptado y descifrado mensajes alemanes, mientras el oficial al mando de la l7. Flotilla de destructores, el capit?n Robert Sherbrooke, DSO, RN, recibi? el aviso de que esperase un ataque por unidades principales de superficie.
La tensi?n aument? cuando a las 08:00 horas del 31 de diciembre, la corbeta Hyderabad, a la derecha del convoy, divis? dos destructores, creyendo que eran rusos procedentes de Murmansk, no inform? de ellos y 10 minutos despu?s, el destructor HMS Obdurate los avist? de nuevo, esta vez cruzando la l?nea de popa del convoy. El oficial al mando transmiti? inmediatamente el informe a Sherbrooke y, al confirmarse que eran alemanes, el Onslow se prepar? para la acci?n.
Mientras tres destructores de defensa asum?an la formaci?n ensayada, a la popa del Onslow, el quinto destructor, el HMS Achates, despleg? una cortina de humo de protecci?n mediante una mezcla alterada ?oil-air? en el hogar de sus calderas, fabricando humo qu?mico sobre su alc?zar.
Los vig?as en las alas del puente del Onslow no divisaron al enemigo hasta las 09:39, siendo su informe muy alarmante pues la inconfundible torre de control de una gran nave alemana pod?a verse al este de los dos ?misteriosos? destructores. Dos minutos despu?s, el Onslow transmiti? el mensaje a Burnett de que una pesada unidad enemiga se estaba enganchando al convoy. Era el Admiral Hipper, junto a 3 grandes destructores de apoyo, y bajo el mando del vicealmirante Kummetz; desconocido por los brit?nicos. Kummetz ten?a tambi?n a su disposici?n el acorazado L?tzow y otros tres grandes destructores. Su plan consist?a en unirse a la escolta del convoy desde el norte y hacerla retroceder hacia los brazos del L?tzow, que estaba tomando posici?n al sur.



Capitan Robert Sherbrooke
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Los dos destructores, Onslow y Orwell, no dudaron en abrir fuego contra las 14.000 toneladas del Admiral Hipper, a pesar de que el armamento de aqu?llos (ca?ones de 4,7 y 4 pulg.) se vio superado por los ca?ones de 8 pulg. del pesado crucero. S? ten?an, sin embargo, torpedos que pod?an hundir al Admiral Hipper si se acercaba demasiado.
Durante hora y media, los dos destructores participaron en el mortal juego del gato y el rat?n, meti?ndose y saliendo entre los chubascos de nieve y el humo para esquivar los ca?ones del Hipper. Sherbrooke no quer?a dejar sin protecci?n al convoy, por lo que rehus? enviar a los otros dos destructores, el Obdurate y el Orwell. De repente, la buena suerte del Onslow termin?, cuando a las 10:20, tres de los cuatro proyectiles de 8 pulg. lanzados por los alemanes alcanzaron la proa del buque.
Los proyectiles alemanes hab?an causado terribles da?os. Dos derribaron los ca?ones de 4,7 pulg. A y B, dejando a muchos de los hombres muertos o agonizando, mientras que los trozos y las esquirlas mataron o hirieron a muchos m?s. Tambi?n hubo los que destrozaron o inutilizaron equipos de radio y radar o el que mutil? terriblemente al capit?n Sherbrooke en la cara. Este segu?a consciente a pesar de su herida y, siguiendo la m?s digna tradici?n de la Royal Navy, se neg? a abandonar el puente de mando, emulando as? al almirante Nelson, gloria de la Armada. Los grupos de control de da?os fueron enviados para informar sobre su extensi?n y la visi?n que se ofrec?a bajo la cubierta era espantosa:
piernas arrancadas, seres agonizantes, humo y fuego.
El Onslow se hallaba, pues, en un estado lamentable, con 40 muertos y heridos, los dos ca?ones de proa destruidos, peligrosamente escorado a estribor y unos agujeros en las salas de m?quinas y de calderas. Por suerte a?n se pod?a gobernar y hacer avanzar el barco, que se pudo retirar de la acci?n, mientras los otros tres distra?an al Hipper.
El capit?n Sherbrooke continu? permaneciendo en el puente, neg?ndose a que le vendaran la herida hasta que pudiera cerciorarse de que el mando de la flotilla hab?a pasado al teniente David Kinloch del HMS Obedient.



Acorazado L?tzow
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S?lo entonces el teniente cirujano Holland convenci? al capit?n Sherbrooke de que bajase para ser asistido.
Entonces, el Hipper y sus tres destructores desaparecieron por el nordeste, con lo que el Onslow pudo respirar aliviado. El almirante Kummetz aun esperaba cerrar su trampa, pues el convoy hab?a hecho exactamente lo que el hab?a pensado, hab?a dado la vuelta desde el lugar del ataque y seguramente caer?a en manos del L?tzow y sus tres destructores acerc?ndose por el sur. Par?ndose s?lo para destruir al dragaminas Branble que err?neamente se hab?a cruzado en el camino de Hipper mientras buscaba dos buques rezagados del convoy, Kummetz intent? seguir su ruta alrededor de los escoltas en direcci?n al convoy.
El maltrecho Onslow tom? posiciones a la cabeza del convoy, junto al Achates, mientras los otros destructores permanec?an detr?s, listos para rechazar al Hipper si reaparec?a. Sobre las 10:45, la corbeta Rhododendrom, a la derecha, inform? de m?s buques enemigos: el L?tzow hab?a hecho contacto en seguida pero, en un momento crucial, su capit?n perdi? de vista el convoy en un chaparr?n de nieve y decidi? no arriesgarse a ser torpedeado, prefiriendo, en su lugar, mantener su distancia hasta que el tiempo aclarase.
El respiro fue corto, sin embargo, pues el Hipper entr? en acci?n una vez m?s, al cabo de unos pocos minutos, dirigiendo su fuego contra el Achates matando a su capit?n y a otros miembros de la tripulaci?n con una andanada de proyectiles. El Obedient aparte de algunas bajas por las esquirlas y de la radio inutilizada, pudo librarse de da?os m?s graves. El Obdurant tambi?n qued? da?ado por la metralla, sin sufrir v?ctimas. El Achates qued? relegado a un lento zigzag tras el convoy, demasiado lento para unirse al resto de los destructores.
Temiendo la amenaza de los torpedos de los destructores brit?nicos, el Hipper se retir? de nuevo, s?lo para caer bajo el rugiente fuego del Sheffield y el Jamaica, de r?pida aproximaci?n. Estos hablan localizado al Hipper a las 11,30 y hab?an abierto fuego con sus ca?ones de 6 pulg. de 13.500 m de alcance.
El Hipper, horquillado entre cuatro salvas y, por sorpresa, se vio alcanzado, debiendo reducir su velocidad a 27 nudos.



Artilleros navales
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Dibuj? un c?rculo y puso proa sudeste, buscando la seguridad, pero mientras hu?a el Sheffield hizo blanco dos veces m?s. Enfrentada a este repentino asalto, la fuerza alemana se retir?, perseguida por los cruceros. Otra desgracia cay? sobre los alemanes, pocos minutos despu?s, cuando los destructores Fiedrich Eckholtd y Richard Beitzen tomaron a los cruceros brit?nicos por alemanes ante la escasa visibilidad. Los cruceros brit?nicos abrieron fuego inmediatamente y el Sheffieid acribill? al Fiedrich Eckholdt, reduci?ndolo a ruinas incendiadas, aunque el otro destructor huy? ileso. Mientras el Admiral Hipper hu?a, el L?tzow entra en acci?n contra el convoy y abri? fuego, disparando salvas de proyectiles de 11 pulg. sobre los mercantes. Los destructores brit?nicos se lanzaron furiosamente, una vez m?s, contra el L?tzow, amenaz?ndolo con sus torpedos y despu?s de infligir leves da?os a un solitario mercante, el L?tzow se retir?.
Una vez m?s, la amenaza de los torpedos era suficiente para que los alemanes mantuvieran su distancia.
Para el convoy JW 51 B y su escolta todav?a no hab?a llegado al descanso. Tras una lucha valiente por salvar el barco, el Achates tuvo que ser abandonado, pudiendo ser rescatados 81 hombres de los 138 iniciales. A bordo del Onslow, los equipos de control de da?os revisaron las cubiertas y los compartimentos, verificando los mamparos apuntalados y reparando la luz y dem?s servicios esenciales, La herida de Sherbrooke era lo suficientemente seria como para que el doctor la considerase mortal, a primera vista. El dolor era tal que las inyecciones de morfina hac?an poqu?simo efecto. El patr?n supervis? el grupo de enterramientos, siguiendo el tradicional ritual de coser los cad?veres en sus hamacas antes del sepelio: 14 cuerpos fueron echados al mar por la borda.
El tiempo, cada vez peor, a?n infligi? m?s da?os al maltrecho destructor. Mediante un cuidadoso bombeo del agua, fue posible corregir la escora y se consigui? as? que el mayor de los orificios a estribor quedase por encima del mar.



HMS Onslow a su llegada a Inglaterra
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En esas circunstancias, el Onslow pod?a ya avanzar a 20 nudos, y despu?s dej? que el convoy hiciera su ruta directamente a Kola Inlet. El destructor lleg? a las 07:00 del d?a siguiente y amarr? en un muelle de Murmansk, no sin que antes muriesen otros tres marineros malheridos. En total, fueron enviados 26 heridos a tierra para que se recuperasen en el rudimentario hospital que los sovi?ticos ten?an disponible.
Sherbrooke volvi? a Gran Breta?a a comienzos de enero, todav?a con una astilla de proyectil en la cara, pues las condiciones m?dicas en Murmansk se consideraron demasiado primitivas para extirparla. El Onslow estaba listo de nuevo y zarp? el 29 de enero, llegando a Scapa Flow, en las Orcadas, el 4 de febrero. Las reparaciones duraron hasta mediados de mayo, en que volvi? a unirse a su flotilla como gu?a de escolta.
Los resultados a largo plazo de la batalla en el mar de Barents fueron mucho m?s importantes de lo que Sherbrooke y sus valientes hombres pod?an haber imaginado, Cuando las noticias sobre la poco brillante actuaci?n del Admiral Hipper y del L?tzow llegaron a Hitler, ?ste, en uno de sus peores ataques de ira, orden? la total recogida de la flota de superficie, el desmantelamiento de los ca?ones de los buques y su env?o a tierra para ser usados en las bater?as costeras.
Aunque la orden fue revocada despu?s, esto precipit? la renuncia del almirante Erich Raeder como comandante en jefe, dando paso al almirante Karl D?nitz. M?s tarde habr?a otra salida ?la ?ltima? del Scharnhorst, pero la batalla del mar de Barents marc? el fin de los intentos de los alemanes por detener a los convoyes brit?nicos en ruta al norte de la Uni?n Sovi?tica.

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