In Memoriam

Lunes, 09 de abril de 2007

Por xicu41 @ 0:50


Leibstandarte en Kharkov


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En enero de 1943 la rendición del VI Ejército en Stalingrado fue la pieza clave que produjo una masiva derrota de los ejércitos alemanes en la Unión Soviética. Las dispersas unidades de la Wehrmacht resultaban terriblemente vulnerables al Ejército Rojo, que estaba llevando a cabo una serie de ofensivas, las cuales amenazaban con barrer los maltrechos restos de los grupos de ejércitos que hablan marchado tan confiadamente hacia el este el verano anterior. El Generafieldmarschall Erich von Manstein, a cargo de los ejércitos del sur, intentó desesperadamente persuadir a Hitler para que llevara a cabo una estratégica retirada, acortando así las líneas del frente. El Führer se negó pero, aunque no estaba preparado estratégicamente para razonar, envió a Manstein una formación con la que luchar en su desesperada batalla por la supervivencia.


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I. SS. PanzerKorps

Formado por la I Panzergrenadier division “Leibstandarte SS Adolf Hitler”, la II Panzergrenadier division “Das Reich” y la III Panzergrenadier division “Totenkopf”. Estas tres divisiones habían pasado los últimos cinco meses en Francia, descansando y recibiendo refuerzos de personal y armamento. En noviembre de 1942, la Leibstandarte había crecido hasta la categoría de una compañía y después, se convirtió en un batallón, el cual se componía de los nuevos carros de combate PzKpfw VI, «Tiger » bajo el mando del Sturmbaunführer Joachim Peiper. Este batallón panzer se convertiría en el núcleo de la Leibstandarte, junto con otro batallón de PzKpfw IV, dos regimientos de panzergrenadier y destacamentos móviles de cañones contracarro y de asalto, con unos efectivos totales de 18.000 hombres.

Hitler pasa revista a su guardia personal
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El comandante de la Leibstandarte era uno de los miembros iniciales del Partido Nazi, el Obergruppenführer Josep «Sepp» Dietrich. Bajo el mando de Dietrich la división había luchado en 1.941-42 con determinación y crudeza en el Frente Oriental y sufrió numerosas bajas, pero los oficiales y soldados supervivientes se convirtieron en unos experimentados y endurecidos combatientes e inculcaron a los nuevos reclutas los principios de combate de la Leibstandarte.
Con la Leibstandarte desplegada en el Donetz, al este de Kharkov, Hitler ordenó realizar al I SS PanzerKorps un vigoroso contraataque a finales de enero de 1943 por el suroeste. Sin embargo la confusa y peligrosa situación en torno a Kharkov supuso el enfrentamiento de la Leibstandarte en una serie de batallas locales mientras ríos de alemanes, italianos y húngaros en retirada fluían hacia el este. La division mantenía una cabeza de puente con un frente de mas de 100 km. Dietrich se vio obligado a mandar a sus tropas en pequeños destacamentos para abrir la línea, con sus soldados enfrascados en una lucha en las condiciones climáticas mas abrumadoras. Las temperaturas llegaban a los 20º bajo cero y las cegadoras tormentas de nieve reducían la visibilidad a 20 metros.
La Leibstandarte rechazó con éxito varios ataques soviéticos la primera semana de febrero, pero al ser las unidades de apoyo del ejército menos firmes apareció en el flanco derecho una brecha de 60km, como resultado del fallo de la 320. Infanterie division al mantener sus posiciones. La Leibstandarte, junto a la «Das Reich y la «Totenkopf» se vio envuelta en unas batallas de desgaste de las que era incapaz de desembarazarse. Existía verdadero peligro de que el I. SS Panzerkorps quedase aislado y rodeado.
Entre el 11 y el 16 de febrero, la Leibstandarte combatió en varias batallas aisladas y todas sus unidades panzer, de panzergrenadier y de apoyo fueron desplegadas en formaciones «ad hoc» que intentaron restablecer una línea frontal continua y relevar a otras unidades alemanas. Dietrich mandaba un Kampfgruppen (grupo de batalla) consistente en destacamentos de la Leibstandarte y la «Das Reich», que detuvieron un avance soviético tras lanzar un contraataque «tridente» mediante el cual se tomó la localidad estratégica de Merefa.



Pzkpfw IV en Karkov
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Hubo combates cuerpo a cuerpo y marchas sobre la nieve, con los oficiales de alto rango, como el Standartenführer Fritz Witt y el Hauptsturmführer Hans Becker dirigiendo personalmente a sus hombres en los asaltos de grupos de combate. Por su mando y su bravura durante esos días críticos, Witt fue condecorado con las Hojas de Roble en su Cruz de Caballero.
Los ataques soviéticos continuaron presionando a lo largo de todo el frente del Donetz, y la Leibstandarte se dividió en una serie de Kampfgruppen que intentaron actuar como baluartes contra la marea soviética. Elementos de la Leibstandarte se combinaron con otros de la «Das Reich» y la «Totenkopf» en un momento en que las tres divisiones se diezmaban en los feroces combates. Los soldados de la Leibstandarte se negaban a retirarse o a rendirse (sabían lo que les esperaba si lo hacían), incluso cuando quedaban aislados por el enemigo, sin prestar atención a sus heridas, escasez de alimentos o municiones y al duro frío.
Se confiaba también en que la Leibstandarte diese enérgico apoyo a otras formaciones agobiadas. El 13 de febrero, un batallón de panzergrenedier, bajo el mando de Peiper, lanzó un ataque de 40 km en la línea soviética para relevar a la cercada 320. Infanterie división. El batallón protegió con eficacia a los restos de la división y consiguió traerlos devuelta a las líneas alemanas; tal determinación de Peiper y sus soldados SS elevó inmensamente la reputación de la Leibstandarte ante los ojos del ejército. De nuevo, en la dura lucha alrededor de la ciudad de Bereka, elementos del batallón de reconocimiento de la Leibstandarte quedaron aislados por los soviéticos, pero fueron rescatados por el Sturmbannführer Max Wünsche, al mando del I Panzergrenadiere bataillon, que consiguió atravesar las líneas soviéticas; por esta acción, y por destruir personalmente unos 50 cañones soviéticos, Wünsche fue condecorado con la Cruz de Caballero.
El área sobre la que combatía la Leibstandarte, había comenzado a tomar la apariencia de un paisaje lunar helado, sembrado de villas destruidas, carros y vehículos carbonizados además de cadáveres insepultos que yacían congelados con formas grotescas.



Fritz Witt
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Pero por encima de esta guerra de desgaste y pesadilla, sobresalió uno de los mayores triunfos militares de las Waffen SS en el Frente Oriental. Aunque Hitler había ordenado categóricamente que Kharkov tenía que ser mantenida a toda costa, el Obergruppenführer Paul Hausser, comandante del I SS Panzerkorps, tomó la decisión de evacuar la ciudad con el fin de mantener la integridad de sus agotadas unidades. El 15 de febrero, los soviéticos habían reconquistado Kharkov y el I SS Panzerkorps se había retirado hacia el sudoeste a través del río Uda; la Leibstandarte se concentró al norte de Krasnograd.
Sin embargo, lo que no sabían la mayoría de los soldados de la Leibstandarte era que la victoriosa retirada de Kharkov no era más que el paso inicial de un contraataque de Manstein, el comandante del Grupo de Ejércitos Sur. El 17 de febrero, Hausser informó a sus superiores sobre el plan: se les permitiría a los soviéticos avanzar, sólo para ser atrapados por los alemanes y éste sería el movimiento preliminar de una contraofensiva. El I SS Panzerkorps, junto al XLVIII Panzerkorps, formaron el IV Ejército Panzer de Manstein, el cual desempeñaría un importante papel de rodeo. El 22 de febrero, la Leibstandarte atacó al nordeste, desde Pavlograd hasta Lozovaya, donde se unió con elementos del Grupo de Ejércitos Centro que se desplazaban al nordeste, cercando así a un cuerpo blindado soviético bajo el mando de Popov. Aunque algunas unidades soviéticas pudieron cruzar el anillo alemán, el grueso del cuerpo fue totalmente destruido por una espesa cortina de fuego artillero, de carros de combate, infantería y aviación. Los soldados de la Leibstandarte, se lo tomaron como si fuese un «tiro al blanco», mientras los soldados soviéticos huían desesperadamente.
El 6 de marzo, los alemanes habían conseguido una victoria considerable, al rodear y destruir un gran número de formaciones soviéticas al sur de Kharkov; para la Leibstandarte estas acciones la compensaron de las anteriores semanas de lucha defensiva y de desgaste. Deseosos de llevar a casa sus triunfos, los batallones de PzKpfw IV y VI Tiger, y los panzergrenadier en sus vehículos blindados avanzaban y disparaban en su marcha, destruyendo a los maltrechos carros soviéticos a la par que eliminaban a los tropeles de soldados soviéticos en su huida.



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El 9 de marzo, el I SS Panzerkorps se había desplegado al norte y al oeste de Kharkov. Un repentino deshielo hizo difíciles los movimientos, con un espeso barro agolpado en las ruedas de los vehículos de la Leibstandarte. Hausser decidió atacar Kharkov y para ello desplegó en el norte a la Leibstandarte con la intención de cortar la carretera Kharkov-Belgorod y después intentarlo por el sur. El I SS Panzergrenadiere de Witt pronto llegó a las afueras y el 11 de marzo comenzó a avanzar hacia el centro de la ciudad para tomar la Plaza Roja. La lucha de los meses anteriores se había cobrado un alto precio en las fuerzas panzer de la Leibstandarte, de tal manera que el 11 de marzo la división sólo tenía 23 carros de combate y ningún Tiger estaba en disposición para el servicio.
Aunque la fuerza soviética en Kharkov estaba rodeada, defendió la ciudad con carros de combate T-34 y un complejo de puntos fuertes basados en numerosísimos bloques de casas, Las unidades de la Leibstandarte tenían que despejar la ciudad en unos durísimos combates casa por casa con lo que el 12 de marzo los blindados de la división quedaban reducidos a 14 carros de combate; pero la determinación de los soldados y la rivalidad entre los oficiales como Witt, el Oberturmbannführer Kurt «Panzer» Meyer y el Sturmbannführer Jochen Peiper para reconquistar posiciones de prestigio como la Plaza Roja, contribuyó a destruir el 15 de marzo los últimos focos soviéticos de resistencia atrincherados en una fábrica de tractores.
El 18 de marzo, Peiper se desplazó al norte y aseguro Belgorod. Esta parte final de la contraofensiva alemana de cuatro semanas, concluyo con una operación militar muy fructífera.
De enero a marzo de 1943, el I SS Panzerkorps había sufrido la pérdida de 365 oficiales y 11.154 de otros rangos, de los cuales casi un tercio eran de la Leibstandarte. La victoria en Kharkov supuso, no obstante, un tremendo impulso para la moral alemana y la Leibstandarte recibió muchísimas felicitaciones y recompensas. Indudablemente, a esto ayudó el gran interés de Hitler en «su» división y el hecho de que «Sepp» Dietrich era un viejo camarada y un amigo personal.



La cara de Meyer refleja la dureza del combate en Kharkov
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La Leibstandarte fue recompensada con una gran parte de los honores obtenidos por las Waffen SS, al recibir 14 Cruces de Caballero y otras condecoraciones más altas, frente a las 10 condecoraciones conseguidas por la Das Reich y las 5 de la Totenkopf.
Sin embargo, las felicitaciones y las recompensas dadas a las Leibstandarte no obedecían a un simple favoritismo de Hitler o a los contactos de Dietrich sino que, por el contrario, reflejaban la admiración sincera por el ejército y confirmaban las excelencias de la Leibstandarte durante las duras batallas del invierno de 1943 y su éxito en estas batallas, que se debió tanto a la rudeza de los soldados SS, su concepto de superioridad militar, como a la inspiración y ejemplo de sus jefes al dirigir desde el frente.



Joachim "Jochen" Peiper




El precio de la victoria
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COMENTARIOS

Mi?rcoles, 26 de septiembre de 2007

Por Invitado @ 1:14


DE NO HABER SIDO POR LAS WAFFEN SS LOS SOVIETICOS UBIERAN DESTRUIDO TODA EL ALA DERECHA DEL FRENTE ALEMAN Y SE UBIESEN DESBORDADO EN LOS BALCANES

S?bado, 15 de marzo de 2008

Por Invitado @ 22:21


La historia registra tres ej?rcitos que han sido en su momento, los mejores del mundo: los espartanos; las leiones romanas y las Waffen-SS. Las unidades de elite de las Waffen-SS ten?an los mejores combatientes del mundo.

Mi?rcoles, 25 de agosto de 2010

Por carlos manuel @ 20:52


espectacular batalla,de defensa movil y bastante estraytegia,de movimientos y avance de las waffen donde llego un momento en que fueron superados por 6 a 1 ,pero la potencia d efuego y la movilidad hicieron cree a los rusos que luchaban con un enorme ejercito ss...manstein un genio......

 

Martes, 01 de febrero de 2011

Por Invitado @ 10:34


No olvidemos también entre las unidades legendarias nuestros Tercios, que dominaron Europa durante siglo y medio y a nuestros héroes de la DIVISION AZUL.

S?bado, 20 de octubre de 2012

Por Invitado @ 20:13


Gloria eterna al Ejercito aleman que lucho braviamente contra las hordas rojas!!!!!!!!!!!!! DEUTSCHLAND UBER ALLES!!!!!!!!!!!