In Memoriam

Mi?rcoles, 05 de septiembre de 2007

Por xicu41 @ 20:07




Eben Emael





A las 04:30 horas del 10 de mayo de 1940, once planeadores DFS 230 alemanes fueron remolcados por sendos Ju 52 desde el aer?dromo de Colonia-Ostheim, unos 120 km al este de la frontera holandesa. Estos planeadores transportaban la Secci?n de Asalto Granite, que consist?a en dos oficiales y 83 suboficiales y soldados, todos ellos zapadores paracaidistas extra?dos de la 7. Flieger Division Luftwaffe.
Los planeadores se dirig?an a la supuestamente inexpugnable fortaleza belga de Eben Emael y, si todo funcionaba seg?n lo previsto, iban a ser remolcados durante 25 minutos antes de ser liberados sobre la frontera holandesa para que planeasen hasta el objetivo. Una vez all?, su cometido era la destrucci?n de los ca?ones y las fortificaciones de Eben Emael antes de que pudiesen ser empleadas para retardar el avance de las fuerzas terrestres alemanas sobre los puentes del canal Alberto, una importante l?nea defensiva que amenazaba con bloquear la prevista invasi?n alemana de los Pa?ses Bajos en mayo de 1940. Si el VI Ej?rcito alem?n deb?a avanzar seg?n lo previsto, entre Roermund y Lieja, Eben Emael deb?a ser anulado antes.
La fortaleza se hab?a terminado en 1935, cuidadosamente emplazada en una elevaci?n rocosa que dominaba el sector m?s importante del canal Alberto. Entre 1932 y 1935, los belgas hab?an construido unas instalaciones que se extend?an 700 m de este a oeste y 900 m de norte a sur. En la cara noreste, un pronunciado talud ca?a 40 m sobre el canal Alberto, mientras que en el noroeste la planicie del r?o Jeker hab?a sido elevada y las defensas mejoradas mediante
una zanja de pronunciados taludes. En los costados este y sur, donde el terreno circundante se hallaba a la misma altura que las defensas, los ingenieros belgas hab?an construido una amplia zanja y un muro de 4 m de altura. La fortaleza estaba construida a varios niveles, con un total de 64 puntos fuertes que alojaban una variedad de piezas de artiller?a, incluidas de 120 mm, antia?reas y contracarro.




Planeadores DFS 230 en vuelo de entrenamiento





Todos los ca?ones estaban protegidos por pesadas c?pulas de acero, algunas de las cuales presentaban un espesor de 30 cm.
Los belgas estaban convencidos de que ?stas eran inmunes a todo salvo a pesados y dilatados bombardeos artilleros y ataques a?reos. Se hab?an colocado amplios campos de minas y largas filas de alambradas para canalizar a cualquier atacante hacia unas casamatas erizadas de ametralladoras. La entrada a la fortaleza se hallaba en la ladera opuesta de la colina y estaba protegida por un foso inundado. Los alemanes no conoc?an con certeza los efectivos de la guarnici?n belga, pero estaban convencidos de que su comandante, el mayor Jottrand, contaba con un m?nimo de 1.200 hombres. Por su parte, los belgas asum?an que la fortaleza iba a forzar a cualquier atacante a desplegar importantes efectivos para realizar un largo sitio y que mientras tanto podr?an aprovechar para destruir los puentes sobre el canal y enviar refuerzos para proseguir con las acciones dilatorias.
Los hombres de la Secci?n de Asalto Granite eran el elemento clave de un plan esbozado por Hitler y el general Kurt Student, comandante del cuerpo paracaidista alem?n, para que la invasi?n alemana de Francia y los Pa?ses Bajos evitara este formidable obst?culo. Formaban parte del Sturmabteilung Koch, cuyos objetivos generales eran los puentes Kanne, Vroenhaven y Veltwezelt sobre el canal Alberto. Se conseguir?a el factor sorpresa depositando fuerzas aerotransportadas con planeadores en cada objetivo, unas horas por delante de las fuerzas de invasi?n. Como era esencial asegurar todos esos objetivos simult?neamente, el
Hauptmann Koch dividi? su unidad en cuatro elementos aut?nomos, cada uno con un cometido espec?fico.
Los puentes deb?an ser tomados por tres Secciones de Asalto: la ?Eisen? del Leutnant Schachter se ocupar?a del Kanne, la ?Beton? del Leutnant Schacht tomar?a el puente de hormig?n de Vroenhaven y la ?Stahl? del Oberleutnant Altman har?a lo propio con el puente de acero de Veltwezelt. La Secci?n de Asalto Granite estaba al mando del teniente Rudolf Witzig, un ingeniero de 25 a?os famoso por su profesionalidad y dedicaci?n.






Desde noviembre de 1939, los hombres de Koch se entrenaban para su tarea en un secreto absoluto y practicaban el asalto con planeadores en las fortificaciones de Gleiwitz, capturadas a los polacos.
El 10 de mayo cada planeador conten?a un impresionante arsenal: por su parte, cada zapador paracaidista llevaba un fusil o un subfusil, as? como 50 kg de explosivos u otro equipo vital. Entre ?ste figuraban unas cargas explosivas especiales fijadas a largas p?rtigas para ser introducidas a trav?s de las troneras, el equivalente a los torpedos Bangalore para abrirse paso entre las alambradas y lanzallamas para sofocar la resistencia m?s tenaz. Las municiones m?s importantes eran, empero, las 20 Hohlladung (cargas huecas) de 50kg y 28 de 12 kg, con las que los hombres de W?tzig deb?an abrirse paso a trav?s de los blocaos de Eben Emael.
De camino hac?a Eben Emael, la Secci?n de Asalto Granite perdi? dos de sus planeadores. Uno, con Witzig a bordo, rompi? el cable de remolque y el piloto pudo aterrizar con suerte en un campo alem?n. El segundo planeador se vio obligado a virar en redondo y aterrizar cerca de D?ren a ra?z de que fallase uno de los motores del Ju 52 que lo remolcaba.
Debido a estos problemas imprevistos, s?lo nueve planeadores de la Secci?n de Asalto Granite aterrizaron en el macizo de Eben Emael a las 05:20 horas; adem?s, dos de esos planeadores aterrizaron con problemas y sus paracaidistas no pudieron participar activamente en el ataque. Sin embargo, la guarnici?n belga fue cogida por sorpresa y permaneci? en estado de considerable confusi?n durante la batalla, a pesar de que hab?a sido puesta en alerta a las 00:30 debido a informes sobre movimientos de tropas alemanas en la frontera. No obstante, durante el mes anterior se hab?an producido tres alarmas similares e infundadas, de modo que ahora su respuesta fue lenta. Para empeorar la posici?n belga, de los 1.200 hombres que se supon?an de guarnici?n en Eben Emael, el d?a del ataque, hab?a s?lo 700, pues los restantes estaban de permiso o asignados a localidades pr?ximas. La ausencia de estos 500 hombres fue decisiva para la suerte de los belgas.



Canal Alberto



La guarnici?n no esperaba un ataque alem?n y tard? en responder debido a que consider? que los planeadores eran franceses o brit?nicos. Algunos defensores belgas declararon despu?s que hab?an cre?do que los planeadores no eran sino aviones de reconocimiento enemigos averiados. Pero los belgas reconocieron pronto su error y cuando los 55 hombres de Witzig que alcanzaron la fortaleza pusieron pie a tierra se encontraron con un infierno de sirenas, bengalas y trazadoras.
En ausencia de Witzig, el Oberfeldwebel Helmut Wenzel asumi? el mando: es a ?l a quien debe reconocerse el m?rito de dirigir la primera y crucial fase del ataque alem?n, puesto que los alemanes ganaron el control del fuerte durante los 20 primeros minutos, Cuando los zapadores atacaron las c?pulas de acero con sus cargas huecas, se sorprendieron con los devastadores efectos de ?stas, pues por razones de secreto hasta entonces no hab?an podido constatar la total efectividad de los ingenios. Un pelot?n mandado por el Feldwebel Niedermeier atac? la Casamata 18, en el sector meridional de la fortaleza. Con una carga hueca de 50kg, Niedermeier destruy? su c?pula de observaci?n, de acero, mientras que dos hombres fijaban una carga de 12 kg contra una puerta de acero situada debajo de uno de los ca?ones de 35 mm de la casamata. La virulencia de la explosi?n, los efectos de la onda expansiva y el agujero que qued? en la c?pula sorprendieron a Niedermeier. En el interior, los artilleros belgas hab?an sido arrancados de sus asientos y aplastados contra las paredes. Niedermeier gui? su pelot?n a trav?s del boquete y persigui? a los belgas supervivientes, que abandonaron la c?pula y se retiraron a la red de t?neles que discurr?a por debajo de la fortaleza.
Por todas partes, otros pelotones alemanes utilizaban sus cargas huecas con efectos devastadores.



Efecto de una carga hueca en un bunker de Eben Emael


El Oberfeldwebel Peter Arent, comandante del tercer pelot?n, fue figura clave en las primeras fases del ataque. Su planeador se pos? a menos de 50 m de la barbacana de Eben Emael e inmediatamente comenz? a ser tiroteado.
Arent y sus hombres, con los paquetes de explosivos, comenzaron a correr al descubierto, seguidos por una mortal barrera de trazadoras, hacia los muros de hormig?n y su objetivo asignado. Arent coloc? una carga hueca de 80 kg en la c?pula, donde explosiono y abri? un gran boquete. Al frente de su pelot?n, y disparando su subfusil, anul? a los defensores y se prepar? para conservar la c?pula conquistada contra un previsible contraataque belga.
Sin embargo, Wenzel orden? a Arent que atacase otro reducto y destruyese dos piezas antia?reas que amenazaban con echar por tierra el tiempo previsto por los alemanes para reducir la fortaleza. Arent y su pelot?n se aproximaron al reducto avanzando pegados a un muro de hormig?n que les resguarde del fuego de ametralladora proveniente de las barbacanas superiores. Colocaron dos cargas en la c?pula que albergaba dos ametralladoras y la explosi?n subsiguiente destruy? la posici?n.
El mayor Jottrand, comandante de Eben Emael, hab?a perdido la iniciativa durante la primera fase del asalto alem?n y era incapaz de organizar una resistencia coordinada. Aunque pod?a ordenar que las bater?as de campa?a situadas en las proximidades batiesen el propio fuerte en un intento desesperado de desvertebrar la acci?n alemana, no imaginaba el potencial exacto del enemigo y se descorazono ante la s?bita p?rdida de tantos reductos clave. Desde su central de mando en el centro del fuerte, el fragor y las ondas expansivas de las cargas huecas deb?an parecerle terror?ficas, sentimiento agravado por su creencia de que la fortaleza era capaz de soportar la detonaci?n de cualquier carga explosiva convencional.
A las 08,30 horas, un solitario planeador alem?n surc? entre el violento fuego antia?reo belga y aterriz? en el fuerte. El teniente Witzig se un?a as? a sus hombres.




Soldados de la seccion Granite atacan un bunker con lanzallamas


Despu?s de que su planeador hubo de posarse en territorio alem?n, consigui? preparar otro remolcador Ju 52 y, tras varios intentos, despegar sin contratiempos. Tan pronto como recibi? las novedades de Wenzel, Witzig orden? a sus hombres que atacasen y destruyesen esas ?reas de Eben Emael todav?a en poder de los belgas. Los alemanes, empero, fueron rechazados y se vieron obligados a retirarse al abrigo de una casamata capturada. Los belgas se hab?an recuperado lo suficiente para lanzar un contraataque de infanter?a, Durante la tarde, los bombarderos en picado Ju 87 Stuka atacaron objetivos espec?ficos en y alrededor de Eben Emael y silenciaron varias bolsas de resistencia. A la ca?da de la noche, muchas de las defensas principales del fuerte hab?an sido bombardeadas y demolidas y, aunque los belgas se hab?an retirado al interior de la fortaleza, Witzig tem?a un ataque nocturno contra sus menguadas fuerzas. As?, orden? evacuar varios reductos ya conquistados y concentrarse en varias zonas m?s seguras. Los puestos abandonados fueron demolidos.
Aunque Witzig esperaba el contraataque belga durante la noche del 10 al 11 de mayo, se sorprendi? de la escasa capacidad de respuesta del enemigo:
?La noche fue tranquila. Tras los duros combates del d?a, mi destacamento permanec?a, agotado, bajo el fuego graneado de la artiller?a y la infanter?a belgas desde fuera del fuerte; cada r?faga pod?a significar el comienzo del contraataque que me tem?a. Pero, por lo general, el enemigo carec?a de esp?ritu suficiente para combatimos.?
A las 07:00 horas del 11 de mayo, un destacamento de zapadores alemanes del 51 Batall?n de Ingenieros, al mando del Unterfeldwebel Portsteffen, alcanz? Eben Emael y entr? en contacto con Witzig tras haber cruzado el canal en un bote neum?tico. A media ma?ana, tropas de un regimiento de infanter?a alem?n se hab?an unido a ellos y los hombres de Witzig fueron relevados.




Los zapadores del unterfeldwebel Portsteffen cruzan el canal




Tras otras dos horas de dif?ciles combates, la mayor parte subterr?neos, los alemanes escucharon un toque de cornet?n y vieron aparecer una bandera blanca que suger?a la capitulaci?n del mayor Jottrand. La batalla hab?a concluido.
Alrededor de 700 soldados belgas, defensores de lo que se consideraba la mejor fortaleza europea, hab?an sido vencidos por unas docenas de zapadores paracaidistas alemanes armados con 56 cargas explosivas. La unidad de Witzig tuvo seis muertos y 20 heridos, un tercio de sus efectivos, pero hab?a conseguido anular la mayor?a de las casamatas de Eben Emael. La Secci?n de Asalto Granite hab?a tenido una actuaci?n clave al permitir que el resto del Sturmabteilung Koch capturase intactos la mayor?a de los puentes del canal Alberto. Los belgas s?lo lograron destruir el puente de Kanne, cuyas cargas de demolici?n consiguieron activar al tiempo que aterrizaban los paracaidistas.
Witzig, que recibi? la Ritterkreuz y fue promovido al empleo de capit?n, dir?a m?s tarde que su ?xito residi? en que la secci?n hab?a conseguido el factor sorpresa, en el efecto demoledor de las cargas huecas en la moral de los defensores y en la falta de apoyo externo a la guarnici?n. Pero su ?xito era tambi?n resultado de la planificaci?n y el met?dico entrenamiento previos al ataque, de forma que cada zapador sab?a exactamente lo que deb?a hacer, se hallaba en plena forma f?sica y era capaz de actuar por iniciativa propia, que permiti? que el sargento mayor Wenzel asumiese el mando en ausencia de Witzig durante las primeras horas de la operaci?n.
La captura de Eben Emael fue, sin duda, el primer ejemplo de las audaces operaciones aerotransportadas de la II Guerra Mundial. Pese a la p?rdida de dos planeadores, los paracaidistas alemanes llevaron a cabo sus cometidos con gran determinaci?n y abrieron camino para que los ej?rcitos alemanes conquistasen Europa Occidental.




Rudolf Witzig




La captura de Eben Emael fue crucial para el ?xito de la ofensiva alemana contra los Pa?ses Bajos en mayo de 1940. Seis meses antes, los hombres del Sturmabteilung Koch fueron sometidos a un programa de entrenamiento riguroso y altamente secreto. El Oberleutnant Rudolf Witzig, quien mand? la Secci?n de Asalto Granite, tom? parte en ese programa que sirvi? para que sus hombres se preparasen para el revolucionario asalto aerotransportado de la fortaleza:
?La seguridad era vital, pues nuestro ?xito
?y tambi?n nuestra supervivencia? depend?a de que el enemigo fuese cogido por sorpresa. Todos ?ramos conscientes de ello y a veces hubieron de tomarse medidas dr?sticas. Nuestro entrenamiento y detalles sobre equipo, t?cticas y objetivos se mantuvieron en completo secreto, y la mayor?a de nosotros no supimos el nombre de la fortaleza hasta despu?s de capturarla. No se concedieron permisos y no se nos permit?a mezclarnos con hombres de otras unidades. Incluso las pr?cticas con los planeadores, en el ?rea de Hildesheim, se realizaron a la menor escala posible. Despu?s, los planeadores eran desmontados, trasladados a Colonia en camiones de mudanzas y montados de nuevo en unos hangares rodeados de alambradas y guardados por nuestros propios hombres.
Tras las pr?cticas en Hildesheim, el destacamento practic? el ataque a fortificaciones muy bien defendidas en la regi?n de los Sudetes y efectu? pruebas de demolici?n en instalaciones polacas pr?ximas Gleiwitz. Unas clases en la escuela de zapadores de Karlshorst nos introdujeron en los principios de la construcci?n de fortalezas. Finalmente, el interrogatorio de desertores de fortificaciones belgas nos permiti? comparar sus declaraciones con lo que hab?amos aprendido. As? se completo la escena y los zapadores adquirieron confianza en sus armas; no nos hubi?semos cambiado por nadie, y mucho menos por aquellos que guardaban los fuertes acorazados.?



Fuente: Paracaidistas alemanes en Eben Emael 1.940
Cuerpos de Elite Vol II - Planeta de Agostini

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